Si has buscado azulina y te has encontrado con descripciones que no encajan entre sí, no es culpa tuya. Azulina no es el nombre de una especie, es el nombre de un color aplicado a plantas distintas y sin parentesco entre ellas. Según quién lo diga y dónde, una azulina puede ser un arbusto sarmentoso sudafricano, una mata de hojas acintadas con una bola de flores encima, o una florecilla anual de los trigales castellanos.

Las dos fotos que ilustran este artículo vienen del material original y son un buen ejemplo del lío: muestran dos plantas diferentes. Antes de seguir, un aviso que conviene tener presente: ninguna de estas plantas es comestible, la savia del agapanto es irritante y figura en las listas de plantas tóxicas para perros y gatos, y el plumbago contiene plumbagina, un compuesto que irrita la piel. Si una persona o un animal ingiere parte de cualquiera de ellas, se llama al médico, al veterinario o al Instituto Nacional de Toxicología.

Por qué un solo nombre para varias plantas

Los nombres populares de las plantas describen lo que se ve, y lo que se ve aquí es azul. Los nombres de color (azulina, azulejo, celestina, campanilla azul) se han ido pegando a cualquier planta de flor azul que resultara llamativa en su zona, sin coordinación ninguna entre regiones ni entre países. El resultado es que el mismo nombre viaja de un continente a otro pegado a plantas que no comparten ni familia.

Por eso la única forma de saber qué tienes delante es mirar la planta, no el nombre. Estas son las candidatas más frecuentes y en qué se diferencian a simple vista.

Plumbago auriculata, la azulina más vendida

Flores de Plumbago auriculata: cinco pétalos soldados en un tubo largo, en ramilletes apretados en la punta de las ramas.

Es la planta de la segunda foto y, en jardinería de vivero, la azulina por antonomasia. Plumbago auriculata (que muchos catálogos siguen llamando Plumbago capensis) es un arbusto sarmentoso originario de Sudáfrica, muy corriente en el Levante, el sur y las islas, donde cubre muros enteros y florece de primavera a otoño.

Cómo reconocerla: flores de cinco pétalos abiertos en plano, de azul celeste pálido, agrupadas en ramilletes en el extremo de las ramas. El detalle que la delata es el cáliz, cubierto de pelos glandulares pegajosos que se te quedan en la ropa al rozar la planta. Ese pegamento es su sistema de dispersión de semillas, que viajan enganchadas al pelo de los animales y a los pantalones.

No es una trepadora de verdad, no tiene zarcillos ni se enrosca: echa ramas largas y flexibles que hay que atar a un soporte, o se convierte en una mata desordenada. Florece sobre la madera del año, así que acepta una poda fuerte a final de invierno sin quedarse sin flor. Tienes el cultivo detallado en la ficha del plumbago y en la de la celestina, que es la misma planta con otro nombre popular más.

El agapanto, la otra azulina

Esta foto, incluida en el artículo original como azulina, es en realidad un agapanto (Agapanthus), una planta distinta del plumbago.

La primera foto no es un plumbago. Es un agapanto, del género Agapanthus, sudafricano también, pero sin ningún parentesco con el anterior. La confusión entre ambos es constante, y sin embargo son inconfundibles si te fijas diez segundos.

El agapanto no es un arbusto: es una mata de hojas acintadas que salen todas de la base, y desde el centro levanta un tallo desnudo y rígido que termina en una umbela, una especie de bola de flores tubulares que se abren hacia fuera. El plumbago tiene ramas leñosas con hojas repartidas por toda la rama y flores planas de cinco pétalos. Uno tapa un muro, el otro hace grupos en el suelo o en macetones.

Aquí está el aviso importante que no suelen dar las fichas comerciales: la savia del agapanto contiene saponinas irritantes. El contacto repetido al dividir las matas o al cortar los tallos puede provocar irritación en la piel, y la planta aparece en las listas de especies tóxicas para perros y gatos. No es una planta para un jardín donde un cachorro roa lo que pilla. El cultivo está contado en la ficha del agapanto azul.

Otro detalle práctico: el agapanto se resiembra solo con facilidad. Si vives cerca de un espacio natural, corta las cabezas de semilla en cuanto se sequen en lugar de dejar que se desgranen.

El aciano, la azulina del campo

En buena parte de España, si alguien mayor te habla de una azulina lo más probable es que se refiera al Centaurea cyanus, el aciano o azulejo, la flor azul que crecía entre el trigo. Es una anual de porte fino, con hojas estrechas y grisáceas y cabezuelas de un azul intenso, con las flores del borde más grandes y recortadas, como una escarapela.

No se parece en nada a las dos anteriores. Y a diferencia de ellas, pide suelo pobre y poco riego: en tierra rica se estira, se tumba y florece mal. Si lo que buscabas era esta planta, lo tienes en la ficha del aciano y en cómo plantarlo.

Campánulas y otros azules

El nombre se aplica además, de forma local, a varias campánulas (Campanula), plantas de flor acampanada azul o violeta que se usan mucho en rocalla y en jardinera colgante. La forma de la flor las separa sin margen de duda: una campana cerrada en la base y abierta en cinco puntas, no un plato plano ni una bola de tubos. Tienes un ejemplo en la ficha de la campánula de los Cárpatos.

Tabla para salir de dudas

Si ves...EsPorte
Flores planas de cinco pétalos en ramillete terminal, cáliz pegajosoPlumbago auriculataArbusto de ramas largas, hay que atarlo
Bola de flores tubulares sobre un tallo desnudo, hojas acintadas desde el sueloAgapanthusMata herbácea en grupo
Cabezuela azul con flores externas recortadas, hojas estrechas y grisesCentaurea cyanusAnual de campo, tallo fino
Flor en campana abierta en cinco puntasCampanulaMata baja de rocalla o maceta

Lo que el texto original decía y aquí no vas a leer

La versión anterior de esta página describía la azulina como un jazmín y le atribuía capacidad antioxidante y usos contra la hepatitis, la disentería y el cáncer, además de efecto sedante y afrodisíaco. Nada de eso se sostiene, y además partía de un error de base: confundir el nombre comercial jazmín azul (que es el plumbago) con los jazmines de verdad, del género Jasminum, que son otra familia.

Conviene dejarlo claro de una vez: no existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas. Las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. Una planta ornamental de jardín no es un remedio y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En resumen

Azulina es un nombre de color, no de especie. En el vivero casi siempre te van a dar Plumbago auriculata, un arbusto sarmentoso de flor celeste que cubre muros en clima suave; en un jardín de costa puede ser un agapanto, con su bola de flores sobre un tallo desnudo; y en boca de alguien del campo será casi con seguridad el aciano de los trigales. La forma de la flor y el porte de la planta te sacan de dudas en menos tiempo del que tardas en buscar el nombre.

Y antes de comprar o de plantar, ten en cuenta lo que ninguna etiqueta suele decir: el agapanto tiene savia irritante y está entre las plantas tóxicas para perros y gatos, y el plumbago mancha e irrita al manipularlo. Guantes para podar, y ante una ingestión, médico, veterinario o Instituto Nacional de Toxicología.


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