Arisaema es un género de aroideas, la misma familia del aro, el filodendro y la dieffenbachia, y como todas ellas es tóxica y no se come. Sus tejidos, y muy especialmente el tubérculo y los frutos rojos, contienen rafidios: haces de cristales de oxalato cálcico con forma de aguja que se clavan en las mucosas al masticar. El efecto es inmediato y muy doloroso, con ardor intenso en labios, lengua y garganta, salivación y, en casos serios, inflamación que dificulta tragar o respirar. Es el mismo mecanismo que explicamos en la dieffenbachia.

Lo que más accidentes causa no es el tubérculo, sino el racimo de bayas rojas que aparece a finales de verano, brillante y muy vistoso a la altura de un niño. Es tóxica también para perros y gatos. Ante cualquier ingestión, hay que acudir al médico o llamar al Instituto Nacional de Toxicología, y al veterinario si ha sido un animal. No hay remedios caseros que dar y este artículo no va a dar ninguno.

Un género, no una especie

La mayoría de las fichas sobre arisaema hablan en realidad de una sola especie, Arisaema triphyllum, la que los angloparlantes llaman jack-in-the-pulpit y que es originaria del este de Norteamérica. Es una simplificación grande: el género reúne más de un centenar y medio de especies, y la mayoría son asiáticas, repartidas por el Himalaya, China, Japón y el sudeste de Asia. Unas pocas llegan a África oriental.

Basta mirar las fotos de este artículo para verlo. La primera muestra una espata blanca con rayas rosadas; la tercera, una espata oscura con el interior muy contrastado. Ninguna de las dos es la especie americana: son especies asiáticas, mucho más buscadas por coleccionistas que la propia A. triphyllum. En jardinería de sombra circulan nombres como Arisaema candidissimum, Arisaema sikokianum, Arisaema consanguineum o Arisaema ringens, cada uno con un dibujo de espata distinto.

Espatas blancas con rayas rosadas de una especie asiatica de Arisaema Espata blanca con rayado rosado de una de las especies asiáticas del género, muy distinta de la americana.

Lo que parece una flor no lo es

Ese cucurucho encapuchado que da nombre a la planta en inglés no es una flor, sino una inflorescencia completa con dos piezas.

  • La espata es una bráctea modificada, enrollada en tubo por abajo y abierta arriba en una capucha que se curva hacia delante. Es la parte coloreada y rayada, la que llama la atención. Corresponde al «púlpito».
  • El espádice es el eje carnoso que va dentro, cubierto en su base por las flores verdaderas, que son diminutas y sin pétalos. Corresponde al «predicador».

La hoja es igual de característica: normalmente una o dos hojas largamente pecioladas, divididas en tres folíolos en la especie americana y en más en varias asiáticas, que se despliegan como un paraguas por encima de la inflorescencia. Toda la parte aérea desaparece en verano u otoño y la planta pasa el invierno bajo tierra como tubérculo.

Cambia de sexo según lo gordo que esté el tubérculo

Este es el rasgo que hace del arisaema una planta realmente singular, y es un fenómeno bien documentado. Un mismo individuo puede ser macho un año y hembra al siguiente, y lo que decide el sexo es el tamaño del tubérculo, es decir, las reservas acumuladas.

La lógica es económica. Producir polen es barato; producir un racimo de frutos carnosos con semillas es carísimo en recursos. Un ejemplar joven, con un tubérculo pequeño, solo puede permitirse la función masculina, y eso es lo que hace. A medida que acumula reservas año tras año, llega un umbral a partir del cual el tubérculo puede sostener la fructificación, y la planta pasa a producir flores femeninas. Si un año fructifica y se queda vacía de reservas, o si sufre un daño, puede volver a ser macho la temporada siguiente.

En la práctica del jardín eso significa que una planta que nunca te da frutos rojos probablemente no está enferma: está pequeña. Y significa también que para tener fruto hace falta más de un ejemplar, porque las flores masculinas y femeninas rara vez coinciden en el mismo individuo a la vez.

Una polinización con trampa

El arisaema se poliniza con mosquitos de los hongos, dípteros diminutos que atrae con olor. El insecto entra en el tubo de la espata atraído por el reclamo, baja hasta las flores y se impregna.

Aquí viene la parte notable. En las inflorescencias masculinas hay, en la base del tubo, una pequeña abertura de salida por la que el mosquito escapa llevándose el polen encima. En las femeninas esa abertura no existe. El insecto entra, deposita el polen que traía, y ya no puede salir: las paredes del tubo son lisas y resbaladizas. La planta femenina funciona como una trampa sin retorno, y la masculina como una trampa con puerta trasera. Es un sistema descarado y perfectamente eficaz.

A eso se suma que, en un mismo ejemplar, las estructuras masculinas maduran antes de que estén receptivas las femeninas, lo que fuerza la fecundación cruzada entre plantas distintas.

Arisaema triphyllum en el suelo de un bosque con hojas de tres foliolos Arisaema triphyllum en su ambiente: suelo de bosque caducifolio, sombra y hojarasca. La hoja de tres folíolos le da el epíteto.

Cultivarlo en España

Es una planta de suelo de bosque, y esa es toda la clave. Reproducir el ambiente forestal es más importante que cualquier otro cuidado.

  • Luz. Sombra, y cuanto más completa mejor. El sol directo del mediodía le quema la hoja. Bajo caducifolios está en su sitio.
  • Suelo. Suelto, muy rico en materia orgánica, con mantillo de hojas o compost bien hecho, y de reacción más bien ácida. Húmedo de forma constante pero sin encharcamiento: no tolera el agua parada sobre el tubérculo, que se pudre.
  • Plantación. El tubérculo se planta en otoño, a unos quince centímetros de profundidad, en el sitio definitivo. Un acolchado de hojarasca encima conserva la humedad y protege del frío.
  • Riego. Regular durante la temporada de crecimiento. Cuando la parte aérea amarillea y desaparece, se reduce mucho: el tubérculo en reposo con suelo empapado es la forma más habitual de perderlo.
  • Plagas. Las babosas y los caracoles son el problema principal, y atacan a los brotes tiernos en primavera. Lo eficaz aquí son los medios físicos: recogida manual al amanecer, trampas y barreras. Es el criterio de la gestión integrada de plagas que recoge el Real Decreto 1311/2012, según el cual la prevención y los medios físicos y biológicos van antes que el tratamiento químico. Si finalmente se recurre a un producto, tiene que estar autorizado para jardinería exterior doméstica, lo que se consulta en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis es siempre la de la etiqueta del envase.

Dónde funciona de verdad en España: en la cornisa cantábrica, Galicia, el Pirineo y en general en zonas con verano suave y humedad ambiental. En clima mediterráneo seco es cultivable solo en rincones muy sombreados, con suelo trabajado y riego, y aun así sufre. No es planta para un jardín de secano ni para pleno sol.

Por semilla es posible pero lento: las plántulas tardan varios años en alcanzar el tamaño necesario para florecer, que es precisamente lo que dicta el apartado anterior. Se siembra semilla fresca, retirada de la pulpa de la baya, y conviene manipularla con guantes por el oxalato.

Espatas oscuras y capucha blanca de una especie asiatica de Arisaema en un jardin de sombra Otra especie asiática, con la espata oscura y la capucha muy marcada. Son las más buscadas en jardinería de sombra.

El pariente español

En la península no hay ningún Arisaema silvestre, pero sí sus parientes cercanos del género Arum, que comparten familia, estructura de espata y espádice, tubérculo, bayas rojas de otoño y exactamente la misma toxicidad por oxalato cálcico. Si te has encontrado algo parecido en un hayedo o un robledal cantábrico, lo más probable es que fuera un aro: lo tratamos en Arum maculatum.

El original de esta ficha atribuía a la raíz del arisaema efectos sobre dolores de cabeza, enfermedades de la piel, tiña y abscesos, y describía cómo prepararla para comer. Todo eso queda retirado. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Hubo pueblos indígenas de Norteamérica que procesaban el tubérculo mediante secados y cocciones prolongadas antes de consumirlo: es un dato etnobotánico, no una receta, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En resumen

El arisaema es una aroidea de sombra con una inflorescencia en capucha imposible de confundir, un ciclo que la hace desaparecer bajo tierra medio año y dos rarezas biológicas de primer orden: cambia de sexo según las reservas de su tubérculo y poliniza atrapando mosquitos, con salida para los que visitan la flor masculina y sin salida para los que caen en la femenina.

Es también una planta tóxica de las que más duelen, por los cristales de oxalato cálcico que lleva en todos sus tejidos, y con un fruto rojo llamativo que es justo lo que atrae a un niño. Se cultiva a la sombra, en suelo de bosque húmedo y en climas frescos, se maneja con guantes y no se lleva nada a la boca.


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