Aguacatillo es un nombre de monte, no una especie. En México, Centroamérica y el norte de Sudamérica se llama así a un buen número de árboles de la familia de las lauráceas, la misma del aguacate y del laurel, que tienen en común dar un fruto que parece un aguacate en miniatura. Unos son Persea, del mismo género que el aguacate; otros son Ocotea, Nectandra o Beilschmiedia, géneros distintos con frutos que no se comen. Por eso, cuando alguien te habla de un aguacatillo, lo primero que hay que preguntar es de qué zona y de qué árbol.

Y antes de seguir, el aviso que el texto anterior de esta página no daba. Las hojas y los restos de poda de los Persea contienen persina, tóxica para caballos, cabras, vacas, conejos y aves, que son justo los animales a los que la gente echa los recortes del árbol. Los restos de poda no se tiran al cercado ni se dan a comer. Ante una ingestión, al veterinario, y si el afectado es una persona, al médico o al Instituto Nacional de Toxicología. Hay además lauráceas de fruto pequeño que son tóxicas para las personas, como el viñátigo canario, así que ningún aguacatillo se prueba sin saber qué especie es.

aguacates pequenos apilados en un puesto de mercado

Aguacates de fruto pequeño en un mercado. Los criollos se venden así, a montón, y son mucho menores que un Hass de tienda.

El aguacatillo de Veracruz: el aguacate criollo

El texto que ocupaba antes esta página describía un árbol de los bosques de Veracruz cuyo fruto es un aguacate diminuto, de piel negra y brillante, que se come entero, con piel incluida, y cuyas hojas se usan como condimento. Esa descripción encaja con el aguacate criollo mexicano, la raza mexicana de Persea americana, conocida también como Persea americana var. drymifolia. No es una especie aparte del aguacate de supermercado: es el mismo árbol en su versión antigua y local, la que se cultiva en los patios y se vende en los mercados del centro y el sur de México.

Sus diferencias con el aguacate comercial son fáciles de ver. El fruto es mucho más pequeño, con la piel fina, lisa y oscura, tan delgada que se come con el resto en lugar de vaciarse con una cuchara. La pulpa es muy grasa y de sabor intenso. Y la hoja, y esto es lo que lo hace distinto de todos los demás, huele a anís cuando se estruja.

La hoja de aguacate, que es un condimento

En la cocina mexicana la hoja de aguacate criollo es una especia con nombre propio, no un adorno. Se usa seca o ligeramente tostada para aromatizar frijoles, guisos de olla y carnes cocinadas bajo tierra, y ese aroma anisado que aporta es el del estragón o el del hinojo, no el del aguacate. Es un ingrediente tradicional bien asentado en los estados del centro y del sur, y forma parte de la cocina regional igual que la hoja santa o el epazote.

Conviene un matiz importante: el aroma es propio de la raza mexicana. Las hojas de los aguacates comerciales que se cultivan en España, que proceden en su mayoría de cruces con la raza guatemalteca, no tienen ese perfume, y además son precisamente las que se han asociado a intoxicaciones en ganado. Dicho de otro modo, la hoja del árbol que tengas en el jardín no es intercambiable con la que se compra en una tienda de productos mexicanos.

Los aguacatillos del bosque, que alimentan al quetzal

Fuera de los patios, aguacatillo es el nombre que reciben en los bosques nubosos de Centroamérica muchos árboles silvestres de las lauráceas. Dan drupas pequeñas, verdes, azuladas o negras según la especie, asentadas sobre una cúpula leñosa que parece una bellota diminuta, y tienen un papel ecológico que se cita siempre: son el alimento principal del quetzal, que se traga el fruto entero y luego regurgita la semilla, con lo que dispersa el árbol por el bosque. Ese vínculo entre el ave y estos árboles es una de las razones por las que la tala de las lauráceas de montaña le hace tanto daño.

El otro aguacatillo que se cita con frecuencia es Persea schiedeana, el chinene o coyó, un pariente cercano del aguacate con el fruto alargado y la pulpa fibrosa, que se vende en los mercados del sureste mexicano y de Centroamérica. Ese sí se come, pero no es el aguacate ni sabe igual.

rama de una laurácea con frutos pequenos en racimo

Ramas cargadas de drupas pequeñas en racimo, el tipo de fruto que da nombre a los aguacatillos silvestres. Nada que ver, en tamaño, con un aguacate de mercado.

Por qué se llama aguacatillo y no aguacate

El diminutivo lo dice todo: el parecido está en la forma del fruto y en el árbol, y la diferencia está en el tamaño. Los aguacatillos comparten con el aguacate la hoja entera, coriácea y aromática al romperla, la madera blanda y la flor pequeña y verdosa que pasa desapercibida. Lo que cambia es el fruto, que en unos casos es una versión reducida del aguacate con pulpa comestible y en otros es una drupa seca, con una capa carnosa fina alrededor de una semilla grande, pensada para que se la coman las aves y no las personas.

Ese es el motivo de que el nombre no sirva como garantía de nada. Fuera de los mercados donde se vende un aguacatillo concreto y conocido, el nombre solo indica un parecido botánico.

¿Se puede cultivar en España?

El aguacate sí, con limitaciones: necesita clima sin heladas fuertes, agua de riego con poca sal y suelo que drene, y por eso su cultivo está en la costa de Málaga y Granada, en algunas zonas del litoral levantino y en Canarias. Lo tienes desarrollado en aguacate: cultivo, riego, poda y plagas.

Los aguacatillos silvestres de bosque nuboso son otra cosa: viven en ambientes de niebla constante y temperaturas suaves todo el año, y no hay aquí un equivalente climático fuera de puntos muy concretos del norte de las islas. Lo que sí crece en España es un pariente de la misma familia con nombre parecido y carácter muy distinto: el viñátigo canario, Persea indica, un árbol de la laurisilva cuyos frutos y hojas son tóxicos y que está tratado en viñátigo (Persea indica): cultivo, cuidados y toxicidad. Si lo que buscabas era el fruto de tienda, sus variedades y su punto de maduración, está en aguacate: variedades, cuándo está maduro y conservarlo.

Sobre los beneficios que prometía esta página

La versión anterior de este artículo era una lista de seis beneficios del aguacatillo que afirmaba, entre otras cosas, que mantiene estable la presión arterial, que combate el cáncer y frena las células anormales de la próstata, que es excelente para el corazón y que mejora la vista. Todo eso se ha retirado. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para esta planta: las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet.

Lo que sí se puede decir de un aguacate, criollo o comercial, es lo que es: una fruta rara entre las frutas porque su pulpa es grasa en lugar de azucarada, con bastante fibra y mucha agua. Eso es composición, no una promesa de salud, y no hace falta adornarlo.

En resumen

Aguacatillo designa a varias lauráceas americanas de fruto pequeño. En los patios y mercados de México suele referirse al aguacate criollo, la raza mexicana de Persea americana, de fruto negro y menudo que se come con piel y de hoja anisada que se usa como condimento. En el bosque, en cambio, el nombre se aplica a árboles silvestres de los géneros Ocotea, Nectandra o Persea cuyos frutos alimentan a las aves, entre ellas al quetzal, y no a las personas.

Antes de tocar ninguno, dos cosas claras: no se prueba el fruto de una laurácea sin saber qué especie es, porque las hay tóxicas, y las hojas y los restos de poda de los Persea no se dan de comer a caballos, cabras, conejos ni aves, ni se dejan a su alcance. Si ha habido ingestión, al veterinario sin esperar.


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