Los mosquitos que te pican en la terraza no vienen de lejos: en la mayoría de los casos han nacido a menos de cien metros, y muy a menudo en tu propia parcela. Un plato de maceta con agua, un cubo olvidado o un canalón atascado bastan para producir cientos de adultos cada pocos días.

Por eso la medida que de verdad cambia las cosas no es ningún aparato ni ninguna planta, sino eliminar el agua estancada una vez por semana. Todo lo demás (mosquiteras, ventiladores, repelentes) sirve para protegerte mientras tanto, pero no reduce la población.

El mosquito tigre (Aedes albopictus) es capaz de picar a través de la ropa y durante las horas del día. Su picadura es especialmente dolorosa.

Por qué la semana es la unidad que importa

El ciclo del mosquito pasa por huevo, larva y pupa, y las tres primeras fases ocurren en el agua. Con las temperaturas del verano español, ese desarrollo se completa en aproximadamente una semana o poco más. De ahí la regla práctica: si vacías y friegas cualquier recipiente con agua cada siete días, cortas el ciclo antes de que salga un solo adulto.

No hace falta un charco. A la hembra le vale con muy poca agua, y cuanto más pequeño y protegido es el recipiente, mejor le va, porque no hay depredadores.

El recorrido que hay que hacer por el jardín

  • Platos bajo las macetas. El criadero número uno de cualquier terraza. Lo mejor es retirarlos; si los necesitas, vacíalos después de cada riego.
  • Canalones y sumideros. Un canalón con hojas retiene agua todo el verano sin que se vea desde abajo. Limpiar en primavera.
  • Cubos, regaderas, carretillas, juguetes, sillas apiladas, lonas. Cualquier cosa que forme un hueco cóncavo. Se guardan boca abajo.
  • Depósitos de agua de lluvia. Tapados siempre, y con malla mosquitera fina en la entrada y el rebosadero. Un depósito abierto convierte una buena práctica de ahorro de agua en una fábrica de mosquitos.
  • Bebederos de mascotas y de pájaros. Agua renovada cada pocos días, no rellenada por encima.
  • Fuentes ornamentales y estanques pequeños. Si el agua se mueve, el mosquito no cría bien. Una bomba pequeña o un aireador cambia el problema por completo.
  • Neumáticos, escombros, botellas y latas. El clásico rincón olvidado detrás del cobertizo.
  • Platos y jarrones del interior. El mosquito tigre cría dentro de las casas sin problema.

En un estanque con peces y con vegetación establecida el mosquito rara vez es un problema, porque las larvas son alimento. Lo que no debe hacerse nunca es soltar peces en balsas, acequias o cursos de agua naturales: varias especies introducidas con esa intención se han convertido en un problema serio para la fauna autóctona.

El mosquito tigre

Aedes albopictus es una especie originaria del sudeste asiático que se ha extendido por buena parte del mundo a través del comercio, especialmente el de neumáticos usados y plantas ornamentales acuáticas. Figura en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

En España se detectó por primera vez en 2004 en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y desde entonces se ha establecido a lo largo del litoral mediterráneo y ha ido avanzando hacia el interior. Se reconoce fácilmente: negro, con una línea blanca longitudinal en el tórax y anillos blancos en las patas.

Su comportamiento es distinto al del mosquito común (Culex pipiens), y por eso desconcierta. Pica de día, sobre todo a primera hora de la mañana y al atardecer, no solo de noche. Vuela bajo y ataca a piernas y tobillos. Puede picar a través de ropa fina. Y se mueve poco: su radio de dispersión habitual es corto, lo que significa que si te está picando, el criadero está cerca. También significa que actuar sobre tu propia parcela tiene efecto real.

Es un mosquito de ambiente urbano: sus larvas se desarrollan en pequeños depósitos artificiales, no en marismas ni en arrozales. Los huevos, además, resisten la desecación durante meses y eclosionan cuando el recipiente vuelve a llenarse, de modo que no basta con vaciar: hay que fregar las paredes del recipiente, donde quedan pegados.

En distintas partes del mundo esta especie actúa como vector de enfermedades como el dengue, el chikunguña y el zika. Cualquier cuestión sobre síntomas o tratamiento corresponde al médico.

Qué funciona para protegerte

  • Mosquiteras en ventanas y puertas. Es la medida estructural más eficaz para la vivienda, y no depende de recordar hacer nada.
  • Ventilador en la zona de estar exterior. Poco glamuroso y sorprendentemente eficaz. Los mosquitos vuelan mal con corriente de aire y les cuesta posarse, así que un ventilador orientado a las piernas mantiene despejada la mesa de la cena.
  • Ropa. Manga y pernera largas al atardecer, de tejido no demasiado fino, y colores claros.
  • Repelentes de aplicación cutánea. Son la protección personal que sí tiene respaldo. La forma de uso, la frecuencia y las restricciones por edad vienen en el envase, y para niños pequeños o durante el embarazo la consulta es al farmacéutico o al médico.

Qué no funciona, o funciona mucho menos de lo que se dice

Merece la pena decirlo con claridad, porque son productos que se venden precisamente en esta época:

  • Los aparatos de ultrasonidos no funcionan. Se han ensayado repetidamente y no reducen las picaduras. No hay debate razonable al respecto.
  • El geranio llamado antimosquitos (un Pelargonium con aroma a citronela) no protege por estar plantado en la terraza. Los ensayos con plantas de este tipo no muestran reducción apreciable de picaduras. Que una planta contenga compuestos repelentes no significa que los emita al aire en cantidad útil: para que hicieran algo habría que machacar las hojas y frotarlas sobre la piel, que no es lo que se hace con una planta de balcón.
  • Las velas y antorchas de citronela tienen un efecto muy local y muy reducido, y el viento lo anula. Como ambiente están bien; como protección, no cuentes con ellas.
  • Las lámparas eléctricas de descarga matan sobre todo insectos nocturnos que no pican, y muy pocos mosquitos.
  • Murciélagos, golondrinas, libélulas y arañas comen mosquitos, y son fauna que conviene tener en el jardín por muchas razones, pero no controlan la población. Una caja nido de murciélagos no va a resolverte la terraza.

Si aun así hay que usar un insecticida

Los productos para uso ambiental en el hogar y los de uso en jardinería doméstica están regulados y llevan en la etiqueta las condiciones de uso, que son las que hay que seguir. Ahí figura la dosis, dónde puede aplicarse y qué precauciones tomar con niños, mascotas y alimentos, y esa información manda sobre cualquier consejo general.

Dos cosas que sí conviene tener presentes: los insecticidas de amplio espectro aplicados en el jardín matan también polinizadores y depredadores naturales, así que no se pulveriza sobre plantas en flor ni en horas de vuelo; y si el problema es persistente y afecta a toda la calle, el interlocutor útil es el servicio de control de plagas del ayuntamiento, que puede actuar sobre imbornales y alcantarillado, que es donde suele estar el foco colectivo.

En resumen

La única medida que reduce de verdad los mosquitos de tu jardín es quitarles dónde criar: revisar la parcela una vez por semana, vaciar y fregar cualquier recipiente con agua, tapar los depósitos con malla y mantener en movimiento el agua de fuentes y estanques. Con el mosquito tigre esto es especialmente eficaz, porque se desplaza poco y el criadero está cerca.

Para el rato en que estás fuera, lo que protege son las mosquiteras, la ropa, un ventilador y los repelentes cutáneos usados según su etiqueta. Los ultrasonidos, las lámparas eléctricas y el geranio antimosquitos plantado en la terraza no cumplen lo que prometen, y confiar en ellos solo consigue que te piquen con la conciencia tranquila.


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