Un césped que sale del invierno con calvas, zonas ralas, hundimientos o manchas amarillas casi nunca necesita levantarse entero. La mayoría de esos desperfectos se arreglan por partes, y el trabajo se concentra en dos ventanas del año: el final del invierno y el comienzo del otoño. Fuera de esas fechas se puede tapar un agujero puntual, pero la resiembra rendirá poco.

Antes de sembrar nada conviene averiguar por qué se ha estropeado esa zona. Si la calva viene de un aspersor que no llega, de un perro que orina siempre en el mismo sitio o de una tierra compactada por el paso, resembrar encima solo sirve para repetir el problema dentro de tres meses. Reparar es, primero, corregir la causa.

Un césped tan impecable como este exige cuidados, especialmente después del invierno, cuando la hierba comienza a despertar.

Reparar calvas y zonas ralas

En una calva pequeña el procedimiento es siempre el mismo. Se retira la costra vegetal muerta con un rastrillo o una azadilla, se afloja la tierra unos cinco o diez centímetros (lo justo para romper la compactación, no para voltear el perfil), se añade una capa fina de mantillo o sustrato y se nivela con el resto de la pradera. Después se siembra, se cubre con unos milímetros de ese mismo sustrato y se riega con lluvia fina, varias veces al día si hace calor, hasta que la semilla nazca.

El error más común es enterrar la semilla. Las semillas de céspedes son diminutas y necesitan luz y humedad constante en el primer centímetro de suelo. Si quedan a dos o tres centímetros de profundidad no salen. Tampoco conviene pisar la zona hasta que la hierba nueva haya recibido dos o tres siegas.

Cuando la zona dañada es grande, el tepe (césped en rollo o placa) resuelve el problema en una tarde y con el efecto acabado desde el primer día. Se prepara la cama igual, se rebaja el nivel el espesor del propio tepe para que quede a ras, se colocan las piezas a matajunta y bien apretadas entre sí, se pasa un rulo o se pisa con una tabla, y se riega a fondo durante las primeras semanas. El inconveniente del tepe es que hay que elegir uno de la misma especie que el resto de la pradera: un rollo de gramón mezclado con una pradera de festuca se nota todo el año por el color y la textura.

Qué semilla elegir para la resiembra

La regla es sencilla: se resiembra con lo que ya hay. Si el césped es de clima frío, lo habitual en el interior y el norte peninsular, estará dominado por festuca alta (Festuca arundinacea), ray-grass inglés (Lolium perenne), poa (Poa pratensis) o mezclas de las tres. Si es de clima cálido, frecuente en el litoral mediterráneo y el sur, será gramón (Cynodon dactylon), Zoysia o gramillón (Stenotaphrum secundatum), que se propagan sobre todo por estolones y rizomas y que en muchos casos se reparan mejor con esquejes o tepe que con semilla.

Los tiempos de nascencia son distintos y conviene saberlo para no dar por fracasada una siembra que solo va lenta. El ray-grass inglés asoma en pocos días, la festuca alta tarda un poco más y la poa puede irse a dos o tres semanas. Una mezcla con algo de ray-grass da cobertura rápida mientras el resto se instala.

Nivelar hundimientos y montículos

Un hoyo o un bulto no se arregla echando tierra por encima: la hierba enterrada se pudre y la mancha reaparece. Con una laya o una pala plana se corta el tepe existente en cruz sobre el defecto y se levantan las cuatro solapas hacia fuera, sin romperlas. Después se rellena el hueco (o se retira el exceso, si es un montículo) con sustrato mezclado con arena, se compacta ligeramente, se vuelven a colocar las solapas y se rellenan las juntas con el mismo sustrato. Riego abundante y no pisar hasta que suelde.

Si los hundimientos son muchos y pequeños, repartidos por toda la pradera, el remedio no es puntual sino un recebo general: una capa muy fina de arena o de mezcla arena y mantillo extendida sobre todo el césped y arrastrada con un rastrillo de red o una tabla, de forma que se cuele entre la hierba sin sepultarla. Repetido una o dos veces al año, va corrigiendo la superficie y mejora el drenaje del primer centímetro.

Por qué amarillea un césped

El amarilleo tiene demasiadas causas para tratarlo como un solo problema. Estas son las que más se ven en un jardín particular:

  • Falta de agua. Aspecto seco y pajizo, y el dibujo del daño coincide con el del riego: anillos, cuñas o franjas entre aspersores. Se corrige revisando solapes, presión y boquillas obstruidas, no regando más tiempo.
  • Exceso de agua o mal drenaje. La raíz se asfixia y la hierba amarillea aunque el suelo esté empapado. Aquí ayudan el aireado con púas huecas, que extrae pequeños cilindros de tierra, y el recebo posterior con arena.
  • Compactación y colchón. El fieltro de restos y raíces muertas en la base impermeabiliza la superficie. Se retira escarificando, siempre con la pradera recién segada y el suelo ni encharcado ni reseco.
  • Enfermedades fúngicas. Aparecen como rodales o manchas que crecen, a menudo tras periodos de humedad prolongada con temperatura suave. Son difíciles de identificar a ojo y muchas se corrigen cambiando el manejo (regar por la mañana temprano en lugar de al anochecer, ajustar el nitrógeno, mejorar la aireación) antes que con producto.
  • Carencia de nutrientes. Amarilleo general y uniforme, crecimiento lento. Se corrige con un plan de abonado repartido a lo largo del año, no con un aporte único.
  • Exceso de abono. Una dosis alta o mal repartida quema. Se reconoce porque el daño dibuja las pasadas de la carretilla o los solapes. Si acaba de ocurrir, un riego abundante lava parte del exceso.

Si se plantea un tratamiento fitosanitario, conviene tener presente el marco: el Real Decreto 1311/2012 establece el uso sostenible de los productos fitosanitarios y sitúa la gestión integrada de plagas como principio, es decir, prevención y medios físicos y culturales antes que el recurso químico. En jardinería doméstica solo pueden usarse productos autorizados para ese uso, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis válida es siempre la de la etiqueta del envase.

Por qué no brota una siembra

Cuando la semilla no nace, la causa suele estar en una de estas: se sembró demasiado profunda; el suelo se secó unas horas en el momento de la germinación (basta una tarde de poniente para perder la siembra entera); la época no acompañaba, con frío o calor extremos; la semilla estaba caducada o no correspondía a la zona climática; el riego no cubría uniformemente; o las hormigas y los pájaros se llevaron el grano antes de que germinara. Contra esto último, un velo de mantillo fino y riegos frecuentes cortos ayudan más que cualquier otra cosa.

Calendario realista en España

Para céspedes de clima frío, la mejor ventana de resiembra es el principio del otoño, cuando el suelo conserva calor y las noches ya han refrescado. El final del invierno y comienzo de la primavera es la segunda oportunidad, con el inconveniente de que la hierba nueva llega al verano con poca raíz. La escarificación se hace bien en esas mismas fechas, y el aireado, cuando la pradera está en crecimiento activo.

Para céspedes de clima cálido el calendario se desplaza: se implantan y se reparan en primavera avanzada o principios de verano, con el suelo ya templado, que es cuando arrancan de verdad. Intentar repararlos en pleno invierno, con la planta parada y de color pajizo, no sirve de nada.

En resumen

Reparar una pradera es un trabajo de diagnóstico más que de fuerza. Cada tipo de daño tiene su gesto propio: calva rala, resiembra sobre suelo aflojado; zona amplia arruinada, tepe de la misma especie; hoyo o bulto, levantar el tepe en cruz y corregir el nivel por debajo; superficie irregular y suelo apelmazado, aireado y recebo. Sembrar sin corregir la causa es repetir el problema en la siguiente estación.

Y el calendario manda tanto como la técnica. Los céspedes de clima frío se reparan en otoño, y en segundo lugar al final del invierno; los de clima cálido, en primavera avanzada. En verano mediterráneo lo más sensato es subir la altura de corte, regar de forma abundante y espaciada para que la raíz profundice, y dejar las reparaciones para septiembre.


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