'Sally Holmes' es un arbusto grande de flor sencilla que produce ramilletes enormes, a veces con más de treinta flores en un solo corimbo, desde finales de primavera hasta el otoño. Los capullos son de color melocotón rosado y abren en blanco marfil, casi plano, con los estambres dorados a la vista. Visto de lejos el arbusto entero parece cubierto de hortensias blancas.

Se clasifica entre los híbridos almizcleños, aunque es una variedad moderna, introducida en el Reino Unido en 1976 por Robert A. Holmes. Es de los rosales más agradecidos que existen: sano, vigoroso, casi sin aguijones, tolerante a la sombra parcial y capaz de usarse como arbusto de dos metros o como trepador pequeño. Su único punto flojo es el perfume, muy ligero.

rosa corte sally holmes

La flor

Es una rosa sencilla, con solo cinco a ocho pétalos, de 8 a 12 centímetros de diámetro. Esa escasez de pétalos, que en una rosa de corte sería un defecto, aquí es la clave del efecto: la flor abre de golpe, se mantiene plana y limpia, y como el arbusto produce cientos a la vez el conjunto resulta mucho más luminoso que el de una variedad de flor apretada.

El color cambia a lo largo de la apertura. El capullo es albaricoque rosado, casi salmón; al abrirse el pétalo se aclara hasta el crema y termina en blanco puro, con un centro de estambres amarillo intenso que contrasta mucho. Como en cada ramillete hay flores en distintos estados, se ven los tres tonos a la vez.

Otra virtud poco comentada: los pétalos aguantan bastante bien la lluvia y el sol directo sin mancharse ni caer de inmediato, algo que no puede decirse de la mayoría de las rosas de flor sencilla.

Arbusto o trepadora, según se plante

El porte depende de cómo se maneje. Cultivada como arbusto libre y podada cada invierno, se queda alrededor de dos metros de alto y entre uno y dos de ancho, con ramas gruesas que se arquean por el peso de los ramilletes. Guiada contra un muro, una valla o un pilar y podada solo lo imprescindible, llega a los tres o cuatro metros y funciona como trepadora de porte medio.

El follaje es verde oscuro y brillante, denso, y en zonas de invierno suave apenas se desprende. Las ramas están casi libres de aguijones, lo que la hace cómoda de manejar y apta para plantar junto a un paso.

Un detalle práctico: las varas jóvenes son bastante rígidas comparadas con las de una trepadora clásica, así que si se piensa guiarla conviene atarlas pronto, mientras aún se dejan doblar.

Origen y reconocimiento

La obtuvo Robert A. Holmes cruzando 'Ivory Fashion', una floribunda blanca, con 'Ballerina', el conocido híbrido almizcleño de flor menuda. De la primera hereda el tamaño de flor y de la segunda los ramilletes multitudinarios y la salud. Se lanzó al mercado en 1976.

La World Federation of Rose Societies la incorporó a su salón de la fama, el reconocimiento a la rosa favorita del mundo, que se decide por votación entre las sociedades nacionales de la rosa. Es un premio a la variedad que funciona bien en muchos climas distintos, no a la más vistosa, y en el caso de 'Sally Holmes' se entiende perfectamente.

Por qué funciona tan bien en España

Por tres razones concretas. La primera es la tolerancia al calor: una flor de pocos pétalos no se quema por dentro como una de cincuenta, y el follaje denso protege del sol la base del arbusto. En Sevilla, Córdoba o Murcia sigue floreciendo en julio, cuando muchos híbridos de té paran.

La segunda es la tolerancia a la sombra parcial. Con cuatro o cinco horas de sol directo florece de forma aceptable, lo que permite colocarla en el lado de poniente de un muro, bajo la sombra ligera de un árbol grande o en un patio urbano orientado al este.

La tercera es la sanidad. Es uno de los rosales con mejor resistencia natural a mancha negra y oídio del mercado, y eso en un jardín particular vale más que cualquier otra virtud, porque significa no tener que tratar.

Plantación, riego y abonado

Se planta a raíz desnuda entre noviembre y febrero, que es lo mejor y lo más económico, o en contenedor en cualquier época salvo el verano. Necesita sitio: hay que reservarle un metro y medio de diámetro como mínimo, y dos si se planta en grupo o en seto.

El riego, profundo y espaciado, siempre al pie. En el interior peninsular, dos riegos abundantes por semana en pleno verano para un ejemplar establecido; en el norte atlántico, con el agua de lluvia suele bastar salvo en sequías largas. Regar poco y a menudo produce raíces superficiales y una planta que sufre en cuanto falla una semana.

En los suelos calizos de Levante, del valle del Ebro y del sur, con pH por encima de 7,5, hay que contar con la clorosis férrica. Se previene con compost o estiércol maduro al final del invierno y un acolchado de cinco centímetros que se mantenga todo el año, y se corrige con quelato de hierro de los formulados para suelos básicos.

Poda

Poda ligera, como todo el grupo. Al final del invierno, entre enero y febrero en el litoral y en el sur y hacia finales de febrero en el interior, se retira la madera seca, débil o cruzada, se acortan un tercio las ramas que florecieron y cada dos o tres años se elimina desde la base una vara vieja para renovar. Una poda severa de tipo híbrido de té le quita la estructura y retrasa mucho la floración.

Durante la temporada conviene cortar los ramilletes marchitos por debajo del corimbo. Es lo que más influye en que siga produciendo oleadas hasta el otoño, porque si se le deja formar escaramujos la planta reduce la floración. La última tanda de octubre se puede dejar sin cortar si se quieren los frutos como ornamento invernal.

Como flor cortada

Sirve, pero con expectativas ajustadas. Al tener tan pocos pétalos, la flor abierta dura poco en jarrón, y lo que sí funciona bien es cortar el ramillete entero con capullos aún cerrados y verlo abrirse escalonadamente. Para un centro de mesa de aire natural es una flor magnífica; para el ramo clásico de tallo largo hay variedades mucho más adecuadas.

En resumen

'Sally Holmes' es un arbusto híbrido almizcleño introducido por Robert A. Holmes en 1976, cruce de 'Ivory Fashion' y 'Ballerina', con flores sencillas de cinco a ocho pétalos, de 8 a 12 centímetros, que abren melocotón y terminan blanco marfil sobre estambres dorados, agrupadas en ramilletes muy numerosos. Reflorece hasta el otoño, apenas tiene aguijones y su perfume es leve.

En España destaca por aguantar el verano, tolerar media sombra y no enfermar, lo que la convierte en una de las mejores opciones para quien quiera un rosal grande y de poco mantenimiento. Requiere espacio, riego profundo, materia orgánica en los suelos calizos, poda ligera de final de invierno y retirada de los ramilletes pasados durante la temporada.

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