La Verbena bonariensis hace algo que casi ninguna otra vivaz consigue: ocupa metro y medio de altura sin tapar nada. Sus tallos son cuadrangulares, rígidos y casi desnudos, y las florecillas lilas se agrupan en corimbos pequeños en lo alto. El resultado es una capa de color que flota por encima del resto de la plantación y a través de la cual se sigue viendo lo que hay detrás. Por eso se ha vuelto omnipresente en el jardín naturalista.

Es también una de las vivaces más fáciles de cultivar en España. Quiere pleno sol, drenaje y poco más. Acepta la caliza sin problema, aguanta el calor del verano peninsular y florece de junio a octubre o noviembre sin necesidad de que la atiendas. La contrapartida, que conviene conocer antes de plantarla, es que se resiembra con mucha facilidad.

La Verbena bonariensis aporta frescura y aire silvestre a esta terraza de Madrid creada por el paisajista Juan Casla. Foto: Juan Casla Paisajismo

Qué es y de dónde viene

Es una vivaz de la familia de las verbenáceas originaria de Sudamérica, del sur de Brasil, Uruguay y Argentina, donde crece en praderas y terrenos removidos. De ahí vienen sus dos rasgos más útiles en jardinería: la tolerancia a suelos pobres y compactados, y la enorme producción de semilla propia de las plantas colonizadoras de espacios abiertos.

Forma una roseta basal de hojas lanceoladas y ásperas, poco visible, de la que salen los tallos florales ramificados. En condiciones favorables alcanza entre 1,20 y 1,80 metros. El cultivar 'Lollipop' se queda en torno a los 50 o 60 centímetros y es el que tiene sentido en maceta y en jardineras de terraza; el tipo botánico, plantado en un contenedor pequeño, tiende a espigarse y a volcarse.

Cultivo en España

Exposición. Pleno sol, sin matices. En semisombra crece igual pero florece mucho menos y los tallos se alargan buscando la luz hasta doblarse. Es de las pocas vivaces de aspecto silvestre que agradecen el sol de la tarde de un verano manchego o extremeño.

Suelo. Le vale casi cualquiera siempre que drene. Los suelos calizos del este y el sur peninsular no le suponen ningún problema, ni tampoco los arcillosos si no se encharcan en invierno. El encharcamiento invernal es, de hecho, su única causa habitual de muerte: aguanta mucho mejor el frío seco que el frío con los pies en el barro. En terreno pesado, plantar sobre un caballón o mezclar grava en el hoyo resuelve la cuestión.

Riego. Moderado y espaciado. Una vez establecida tolera bastante bien la sequía, aunque no es una planta de jardín de secano estricto: sin nada de riego en un agosto del interior la floración se acorta y las matas se ven raquíticas. Con un par de riegos generosos al mes en verano rinde perfectamente. Un acolchado de corteza o de grava mantiene la humedad y evita que se resiembre en exceso.

Frío. Es rústica en la mayor parte de la Península. Pierde la parte aérea con las heladas y rebrota de la base en primavera. En el litoral mediterráneo, en el sur y en Canarias suele mantener parte del follaje durante el invierno. En zonas de heladas fuertes conviene acolchar la base en noviembre y no cortar los tallos secos hasta el final del invierno: la estructura seca protege la corona.

Abono. Ninguno en el jardín. En suelo rico se vuelve blanda, crece demasiado y se tumba. En maceta, un aporte de compost o de abono de liberación lenta en primavera es suficiente.

Poda y mantenimiento

La poda principal se hace al final del invierno, entre febrero y marzo según la zona, cortando toda la parte aérea a unos pocos centímetros del suelo. Antes de eso, los tallos secos con sus cabezuelas tienen valor: aguantan en pie, cogen escarcha y alimentan a los pájaros granívoros.

Si a comienzos de julio la mata se ha alargado demasiado o ha empezado a abrirse por el centro, un recorte a media altura la hace ramificar y volver a florecer con más densidad hasta finales de octubre. Es una intervención opcional pero muy eficaz en jardines de terraza, donde el volcado de los tallos molesta más.

Es una planta sana. No suele tener plagas de importancia y los problemas fúngicos aparecen solo con exceso de riego o con plantaciones demasiado apretadas y sin ventilación. En invernadero o en primaveras muy húmedas puede coger oídio, que se controla aclarando la mata.

La resiembra: la única cuestión seria

Cada mata produce una cantidad enorme de semilla viable, y germina bien en suelo desnudo y removido. En un jardín de gravas, en los bordes de un camino o en un parterre recién plantado aparecerán decenas de plántulas la primavera siguiente. En un jardín naturalista eso suele ser deseable: la planta se coloca sola donde le va bien y la plantación gana naturalidad. En un diseño ordenado, no.

El control es sencillo: cortar las inflorescencias en cuanto pierden el color, antes de que la semilla madure. Las plántulas no deseadas se arrancan a mano sin esfuerzo cuando son pequeñas, porque el sistema radicular es superficial.

Hay un motivo de más peso para hacerlo si vives cerca de una zona natural, una ribera o un terreno baldío. La Verbena bonariensis se ha naturalizado en varias comarcas españolas, sobre todo en el noroeste y a lo largo de cursos de agua, donde forma poblaciones estables al margen de los jardines. No es una de las especies más agresivas ni de las que más preocupan, pero es una planta exótica con capacidad demostrada de escaparse del cultivo. Cortar las flores secas y no tirar restos de poda ni sustrato con semilla al monte es una precaución razonable.

Con qué combina

Su papel natural es el de velo: se planta por delante de otras plantas, no por detrás, aunque sea más alta. En grupos de cinco a nueve ejemplares repartidos de forma irregular por el parterre, no en línea, se consigue el efecto de transparencia.

Funciona especialmente bien con gramíneas ornamentales de textura ligera, con las que comparte exigencias de sol y drenaje: Stipa tenuissima, Pennisetum orientale, Sesleria. Con vivaces de cabezuela plana como Achillea, Echinacea o Sedum 'Herbstfreude' el contraste de formas es limpio. Y con aromáticas mediterráneas de mata compacta (lavanda, Perovskia, salvias arbustivas) el conjunto resulta coherente en cuanto a riego, que es lo que de verdad decide si una plantación mixta funciona a medio plazo.

Un valor añadido: los corimbos son muy nectaríferos y atraen mariposas, abejorros y abejas solitarias durante meses, en pleno verano, cuando en muchos jardines españoles ya no queda nada en flor.

En resumen

La Verbena bonariensis es una de las vivaces más rentables que se pueden plantar en un jardín español: sol, drenaje, riego moderado y una poda al final del invierno son todo su mantenimiento, y a cambio da cinco meses de floración a media altura sin tapar el resto de la plantación. En maceta conviene usar el cultivar 'Lollipop'.

Su vigor se paga en resiembra. Quien busque un jardín ordenado tendrá que cortar las flores pasadas antes de que semillen, y quien viva junto a una ribera o una zona natural debería hacerlo siempre, porque la especie se naturaliza con facilidad fuera del jardín.


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