Los sédums rastreros resuelven los sitios donde no crece nada: un talud de tierra pobre que no se puede regar, las juntas de un muro de piedra seca, el hueco entre losas de un camino, la franja estrecha entre la acera y la fachada, la superficie de una cubierta plana. Forman alfombras de pocos centímetros de espesor, se agarran a resquicios mínimos y sobreviven a sequías que acabarían con cualquier tapizante convencional.

Tienen una limitación que conviene conocer antes de plantarlos: no aguantan el pisoteo. Sus hojas carnosas se desprenden al mínimo roce, de modo que sirven para cubrir superficies que se miran, no que se caminan. En un camino se pueden usar en las juntas laterales, nunca en la zona de paso.

Follaje gris plateado y flores amarillas de Sedum spathulifolium, en el cultivar 'Cape Blanco'.

Sedum acre

El más pequeño y el más colonizador. Forma una alfombra apretada que no supera los cinco o diez centímetros, con hojitas diminutas y triangulares de un verde vivo, y se cubre de flores amarillas en primavera. Es planta autóctona en España, muy frecuente en tejados viejos, tapias y roquedos, y resiste el frío intenso sin inmutarse.

Su virtud es también su inconveniente: se extiende con mucha rapidez y se autosiembra, de modo que en una rocalla pequeña puede acabar comiéndose a los vecinos más lentos. Úsalo donde quieras cubrir deprisa, no como pieza de colección. Ten en cuenta además que contiene compuestos irritantes y no debe llevarse a la boca.

Sedum album

Otro autóctono peninsular, perennifolio, de hojas cilíndricas y pequeñas que viran a tonos rojizos y bronce con el frío y con la sequía. Florece en verano con una nube de flores blancas muy densa. Repta entre las rocas y cuelga por los bordes, lo que lo hace ideal en muros y jardineras elevadas.

Es muy rústico y tolera bien el ambiente marino, así que funciona en jardines costeros expuestos al salitre. El cultivar 'Coral Carpet' es de los más resistentes a la sequía, con follaje que se torna coral intenso en invierno. En verano, en el sur, agradece un riego puntual y algo de sombra en las horas de más calor.

Sedum sediforme

El crespinillo o uña de gato es probablemente el mejor sédum tapizante para un jardín seco mediterráneo, y sin embargo apenas se planta. Es abundante de forma natural en el este y el sur peninsular, en romerales, ribazos y roquedos calizos, con lo cual está adaptado exactamente a esas condiciones. Forma matas de hojas glaucas, gruesas y puntiagudas, algo mayores que las de album, y produce en verano corimbos de flores blanco verdosas o amarillo pálido sobre tallos de veinte o treinta centímetros.

Aguanta el calor y la sequía extrema, prospera en suelo calizo y no necesita ningún cuidado una vez establecido. Para taludes soleados y jardines de secano es una elección difícil de mejorar.

Sedum dasyphyllum

También propio de la flora española, forma pequeños cojines de hojas diminutas, redondeadas y de un azul grisáceo casi harinoso, con flores blancas en verano. Es el sédum de las grietas: crece bien en muy poco sustrato, en juntas de muros y entre piedras, y su textura menuda contrasta muy bien con especies de hoja mayor.

Phedimus spurius (antes Sedum spurium)

Originario del Cáucaso, es el tapizante de hoja plana más difundido en jardinería. Sus hojas son redondeadas y dentadas en el borde, dispuestas en pares, y forman una alfombra de diez a quince centímetros de espesor que florece en verano en tonos fucsia, rosa o blanco. Crece deprisa y es muy rústico frente al frío.

Los cultivares son su principal atractivo: 'Dragon's Blood' con follaje bronce que enrojece intensamente, 'Fuldaglut' de tono aún más oscuro, 'Album Superbum' de flor blanca y 'Tricolor' variegado en crema y rosa, este último algo más delicado. En el sur peninsular sufre más que las especies mediterráneas en pleno agosto y agradece media sombra.

Sedum spathulifolium

Procede de la costa oeste de Norteamérica y es el más decorativo del grupo. Forma rosetas pequeñas y apretadas de hojas espatuladas cubiertas de una pruina cerosa que les da un aspecto plateado, casi lunar, con reflejos azulados o rojizos según la estación y la insolación. Florece en primavera en amarillo.

Los cultivares 'Cape Blanco' y 'Purpureum' son los más cultivados, el primero de un blanco plateado muy marcado y el segundo con las rosetas teñidas de burdeos. Crece despacio y quiere buen drenaje absoluto; en los veranos muy cálidos y secos del interior y del sur conviene darle sombra en las horas centrales y un riego ocasional.

Sedum rupestre y otros de hoja acicular

Del grupo de Sedum rupestre y Sedum reflexum proceden algunos de los tapizantes más útiles por su textura: hojas estrechas y punzantes dispuestas alrededor del tallo, que dan al conjunto un aspecto de pequeño bosque de coníferas en miniatura. El cultivar 'Angelina' es muy popular por su follaje dorado, que se vuelve anaranjado y cobrizo en invierno, y aporta un color difícil de conseguir con otras plantas de secano.

Sédums para cubiertas verdes

Los sédums son la base prácticamente universal de las cubiertas ajardinadas extensivas, ese tipo de cubierta vegetal de poco peso y mantenimiento mínimo que se instala sobre tejados y azoteas. La razón es simple: son las únicas plantas capaces de vivir de manera estable en un espesor de sustrato de entre ocho y quince centímetros, expuestas al viento, a la radiación directa y a ciclos alternos de saturación y sequía extrema.

Algunas consideraciones si te planteas una:

  • La estructura manda. Antes de nada hay que verificar que el forjado admite la sobrecarga de una cubierta saturada de agua, y que la impermeabilización lleva lámina antirraíces. Eso lo dice un técnico, no un catálogo de plantas.
  • El sustrato no es tierra. Se emplean mezclas minerales ligeras a base de árido volcánico, arcilla expandida o similares, con una fracción orgánica pequeña. Un sustrato de jardín se compacta, pesa demasiado y retiene agua en exceso.
  • Mezcla de especies. Se plantan combinaciones de cinco o seis sédums distintos en lugar de uno solo, para que unos cubran donde otros fallen y para escalonar la floración. En el clima español, las especies mediterráneas resisten mucho mejor que las centroeuropeas de los sistemas importados.
  • El verano español es el límite. Una cubierta de sédum planteada para el clima de Alemania se agosta en Murcia. En la mitad sur conviene prever un riego de apoyo puntual en julio y agosto, al menos durante los años de implantación.
  • Mantenimiento mínimo, no nulo. Un par de revisiones al año para desherbar y comprobar sumideros, y un abonado ligero de vez en cuando.

Cómo cubrir rápido y barato

La plantación se hace en otoño o en primavera, mejor lo primero en el sur y en el este, para que las raíces aprovechen las lluvias antes del verano. Para tapizar una superficie no hace falta comprar cientos de plantas: los sédums rastreros se propagan por fragmentos con una facilidad asombrosa.

La técnica es la que se usa en cubiertas: se esparcen sobre el sustrato húmedo trozos de tallo y hojas sueltas, de dos o tres centímetros, se cubren con una capa muy fina de árido y se mantiene la superficie ligeramente húmeda unas semanas. Enraízan y cierran la superficie en una o dos temporadas. También se pueden plantar rosetas a marco de veinte o treinta centímetros y dejar que se junten solas.

En resumen

Para rocallas, muros, taludes y cubiertas, los sédums rastreros ofrecen cobertura permanente con un consumo de agua mínimo, siempre que tengan sol y un sustrato que drene con rapidez. No sirven, en cambio, para superficies que se pisen.

En un jardín español, las especies autóctonas son la apuesta más segura: Sedum sediforme para taludes secos y calurosos, Sedum album para muros y ambientes costeros, Sedum dasyphyllum para grietas y Sedum acre cuando hace falta cubrir deprisa. Los cultivares de Phedimus spurius y Sedum spathulifolium aportan color, aunque piden algo más de atención en los veranos del sur.


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