De marzo a junio hay un puñado de plantas de flor que dan el máximo rendimiento en maceta: campánulas, margaritas del Cabo, nemesias y bacopas. Comparten una característica que explica casi todo su comportamiento en España, y es que son plantas de tiempo fresco. Florecen a lo bestia mientras las temperaturas se mantienen suaves y se apagan cuando aprieta el calor.

Entenderlo cambia la forma de usarlas. No son plantas de verano que hayan salido mal: son plantas de primavera y de otoño que, con un poco de sombra y un recorte a tiempo, pueden atravesar julio y agosto y volver a florecer en septiembre. Vamos con cada una y con lo que hay que hacer en el momento crítico.

Fíjate qué variedad de campánulas puedes reunir para celebrar la primavera.

Campánula de Dalmacia

Campanula portenschlagiana, que también aparece etiquetada con el sinónimo Campanula muralis, es una vivaz de las montañas de Dalmacia, en la costa adriática. Forma una alfombra densa que rara vez pasa de quince centímetros de altura y se cubre de campanillas de un azul violeta intenso desde finales del invierno y durante toda la primavera.

Su origen de montaña explica dos cosas. Una, que sea muy resistente al frío: pasa sin daño los inviernos de la meseta y de zonas de montaña donde casi ninguna planta de flor en maceta aguanta. Y dos, que necesite un drenaje impecable, porque en la roca de donde viene el agua nunca se queda parada.

En el norte peninsular vive a pleno sol. En el centro y el sur conviene la semisombra, y en cualquier caso sombra por la tarde a partir de junio. Es perfecta para rocallas, para el borde de una jardinera donde caiga por el canto y para huecos entre piedras de un muro, que es su hábitat natural. Riego moderado durante la floración y muy escaso en invierno.

Margarita del Cabo

Osteospermum ecklonis, también llamada dimorfoteca, viene de la región sudafricana del Cabo, de clima mediterráneo como el nuestro, y por eso encaja tan bien aquí. Florece pronto, hacia febrero o marzo en el sur y el litoral, y sigue hasta que el calor la para.

Quiere sol directo y se adapta a casi cualquier suelo mientras drene. Es de las plantas de flor más tolerantes a la sequía de las que se venden para maceta, y en cambio muere con facilidad si se encharca. Tolera heladas ligeras una vez establecida, aunque no los fríos prolongados de la meseta.

Un detalle que conviene saber antes de comprarla: la mayoría de las variedades cierran las flores de noche y en los días nublados. En un balcón que solo se disfruta al atardecer, eso decepciona. Existen selecciones que permanecen abiertas más tiempo, pero conviene comprobarlo.

En cuanto pasa el calor y refresca, si la mata se ha desmadrado, se recorta a la mitad y da una segunda floración en otoño, sobre todo en climas frescos y en la costa.

Nemesia

Las nemesias de jardinería son híbridos derivados de especies sudafricanas y son, de las cuatro, las que peor llevan el verano español. Florecen sin parar de principio a fin de la primavera, con una gama de color muy amplia y, en varias selecciones, con un perfume dulce muy notable al atardecer.

Su límite es el calor: por encima de los veintiocho grados sostenidos dejan de florecer y se agotan. En la meseta y el sur eso llega en junio. La estrategia que funciona es tratarlas como planta de temporada fresca, es decir, plantarlas en febrero o marzo, disfrutarlas hasta junio y, si se quiere prolongarlas, podarlas a media altura y llevarlas a un rincón de sombra fresca durante el verano. Con suerte rebrotan y vuelven a florecer en septiembre y octubre.

Prefieren semisombra en cuanto la primavera avanza, sustrato que retenga algo de humedad sin encharcar y riego regular. Son plantas de raíz superficial, así que una maceta con volumen suficiente evita muchos disgustos.

Bacopa o sutera

La bacopa de jardinería (Sutera cordata, hoy reclasificada como Chaenostoma cordatum) es otra sudafricana, de porte colgante y hoja menuda, que se cubre de florecillas blancas, lilas o rosadas hasta ocultar el follaje. No conviene confundirla con la Bacopa monnieri de acuario, que es otra planta distinta.

Su virtud principal es que es autolimpiante: las flores marchitas caen solas y no hay que ir pinzándolas una a una, lo que en una planta con cientos de flores diminutas se agradece. Florece en oleadas, con pausas breves entre ellas.

Su punto débil es el agua. Si se queda seca del todo, aunque sea una vez, se colapsa y muchas veces no se recupera. En el área mediterránea hay que darle sol de mañana y sombra de tarde, y en cestas colgantes, que es donde mejor luce, aumentar la vigilancia porque se secan mucho más rápido que una jardinera apoyada.

Cómo combinarlas en una jardinera

Las cuatro son compatibles en riego y exposición si se respeta una condición: sustrato con buen drenaje para todas. Un reparto que funciona es poner la margarita del Cabo como volumen central, la nemesia alrededor para dar color y altura media, y la bacopa y la campánula en el borde para que caigan por el canto.

Lo que no conviene mezclar con ellas son plantas de riego abundante y constante, del tipo alegría o hortensia. Las necesidades no coinciden y siempre acaba sufriendo una de las dos partes.

Riego, sustrato y abonado

Sustrato universal de calidad o específico para plantas de flor, con un puñado de perlita si el balcón es sombrío y húmedo. Nada de tierra de jardín.

El riego se decide comprobando el sustrato con el dedo, no por calendario. En primavera, con temperaturas suaves, una jardinera de tamaño medio suele pedir agua cada dos o tres días; en julio puede necesitarla a diario. Siempre por la mañana o al atardecer, nunca a pleno sol, y sin dejar agua en el plato.

El abono importa más de lo que parece. El sustrato de vivero trae alimento para seis u ocho semanas y después la planta deja de florecer aunque siga verde. Un abono para plantas de flor, rico en fósforo y potasio, cada diez o quince días durante la floración, mantiene el ritmo. Los abonos con mucho nitrógeno dan hoja y poca flor.

El verano, el momento crítico

Aquí es donde se pierden estas cuatro plantas en España, y no por falta de agua sino por exceso de calor sostenido. Lo que funciona:

  • Trasladarlas en junio a un sitio con sol de mañana y sombra a partir del mediodía, o instalar una malla de sombreo.
  • Podarlas a media altura cuando la floración se apaga y la mata se estira. Parece drástico y es lo que permite el rebrote de septiembre.
  • Bajar el abonado durante los meses más calurosos y reanudarlo cuando refresque.
  • Agrupar las macetas: juntas se dan sombra unas a otras y el sustrato se calienta menos.
  • Elegir recipientes claros y de volumen generoso. Una maceta negra al sol de poniente puede alcanzar temperaturas que las raíces no toleran.

Errores frecuentes

  • Comprarlas en mayo esperando que duren todo el verano. Su temporada empieza en febrero o marzo; cuanto más tarde se planten, menos floración se aprovecha.
  • Regar poco y a diario. Un chorrito diario solo moja la superficie y deja el cepellón seco por dentro. Mejor empapar bien y espaciar.
  • No podar nunca. Sin recorte se estiran, quedan desnudas por abajo y dejan de dar flor.
  • Macetas pequeñas. Con poco sustrato no hay margen de error en verano.
  • Confiarse con las heladas tardías. En la meseta pueden llegar hasta mayo y la nemesia y la bacopa recién plantadas lo pagan.

En resumen

Campánula, margarita del Cabo, nemesia y bacopa son plantas de tiempo fresco que rinden al máximo entre marzo y junio, y que en España se pierden en el verano si se las deja al sol de poniente. Con sustrato que drene, riego comprobado antes de aplicarlo y abonado quincenal durante la floración, cubren la primavera entera sin problema.

La decisión que separa una temporada de dos es la de junio: trasladarlas a sombra de tarde y podarlas a media altura. Hecho eso, hay una segunda floración en septiembre y octubre esperando, que en muchas zonas de España es la mejor época del año para el balcón.


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