La rosa azul no existe en la naturaleza. Ningún rosal, silvestre o cultivado, produce flores azules, y la razón es química: el rosal carece de la ruta que fabrica delfinidina, el pigmento responsable del azul en flores como el pensamiento, la delfinia o la hortensia. Los rosales solo saben producir cianidina y pelargonidina, que dan rojos, rosas y anaranjados. Por mucho que se crucen variedades durante siglos, de ahí no sale azul.
Así que cuando alguien compra un ramo de rosas azules, lo que se lleva casi siempre es una rosa blanca teñida. Eso no le quita valor al regalo ni al gesto, pero conviene saberlo: el tinte destiñe, mancha el agua del jarrón y no se hereda si se intenta enraizar el tallo. Y conviene saber también de dónde viene el símbolo, porque la rosa azul tiene detrás una historia literaria concreta y bastante mejor que la del catálogo de la floristería.
Por qué no hay rosales azules
El color de un pétalo depende de tres cosas: qué antocianinas produce la planta, qué pH tiene la vacuola de la célula donde se acumulan y con qué otras moléculas se combinan. Las flores azules de verdad, las de la hortensia o el aciano, tienen delfinidina y además condiciones internas que estabilizan el pigmento en su forma azul.
El rosal no tiene el gen que produce la enzima necesaria para llegar a la delfinidina. Su ruta se detiene un paso antes. Por eso el mejoramiento clásico, que consiste en cruzar lo que ya existe, nunca ha podido llegar al azul: no se puede seleccionar un carácter que no está en ningún miembro del género. Lo más lejos que ha llegado el cruzamiento es al malva, al lila y al lavanda, que son rojos y rosas empujados hacia el violeta.
'Applause', la única rosa con azul de laboratorio
La excepción es una rosa transgénica. Un equipo japonés, con la empresa Suntory detrás, introdujo en el rosal el gen de la delfinidina procedente del pensamiento y consiguió que la flor acumulara ese pigmento. El resultado se comercializó con el nombre de 'Applause'.
Quien espere una rosa del color del cielo se lleva una decepción. 'Applause' es de un lila pálido, más cercano al malva que al azul, porque tener delfinidina no basta: hace falta además el ambiente celular que la mantenga azul, y eso el rosal no lo aporta. Es un hito científico real y una rosa bonita, pero no es una rosa azul. En España no se encuentra en el comercio habitual de planta.
Las variedades que se venden como azules
Hay rosales de catálogo con nombre azul y flor malva. Merece la pena conocerlos porque son plantas de jardín perfectamente cultivables aquí, y porque quien busca azul se conformará antes con un buen lila que con una rosa teñida.
- 'Blue Moon': híbrido de té de flor grande, alta y de forma clásica, en un lila plateado, con aroma fuerte. Es de las más aromáticas de su grupo.
- 'Rhapsody in Blue': arbustivo de flores semidobles en ramillete, de un morado intenso que va virando a gris azulado al abrirse, con estambres dorados muy visibles. De lejos es lo más parecido al azul que da un rosal.
- 'Veilchenblau': trepadora sarmentosa de floración única en primavera, con racimos de flores pequeñas violeta que palidecen a gris malva. Casi sin espinas, muy vigorosa.
Todas comparten un problema en el clima español: el sol directo del verano peninsular decolora los malvas mucho más rápido que los rojos o los amarillos. Si se quiere conservar el tono, van mejor con sol de mañana y sombra en las horas centrales, y el color siempre será más limpio en la floración de primavera y en la de otoño que en la de julio.
Cómo se hacen las rosas azules que se venden
Hay dos técnicas, y ninguna es un secreto.
La primera es el teñido por absorción. Se corta una rosa blanca, se pone el tallo en agua con un colorante alimentario y la flor lo sube por los vasos conductores hasta los pétalos. Se puede hacer en casa, tarda entre unas horas y un día y da un azul veteado, más intenso en los nervios del pétalo. Si se parte el tallo en dos y se meten las mitades en tintes distintos, se obtiene la llamada rosa arcoíris, que es el mismo truco aplicado a varios colores.
La segunda es la preservación. Se corta la rosa en su punto, se sustituye la savia por una mezcla a base de glicerina y colorante y la flor queda flexible, con aspecto fresco y del color que se le haya dado. Son las rosas preservadas, que duran años sin agua si se mantienen alejadas del sol directo y de la humedad. El azul de una rosa preservada es un azul de tinte, igual que el de la rosa cortada, solo que fijado.
De dónde viene el símbolo
La rosa azul como imagen de lo inalcanzable no sale de una tradición antigua: sale del romanticismo alemán. El poeta Novalis, en su novela inacabada Heinrich von Ofterdingen, publicada a comienzos del siglo XIX, hace que su protagonista sueñe con una flor azul y pase el resto del relato buscándola. La blaue Blume se convirtió en el emblema del romanticismo entero: el deseo de algo que se intuye y no se posee.
Cuando en la Inglaterra victoriana se puso de moda el lenguaje de las flores, con sus diccionarios de significados para mandar mensajes sin escribirlos, esa flor azul imposible se fundió con la rosa, que era la flor del amor por antonomasia. De ahí viene lo que hoy repite cualquier floristería: la rosa azul significa lo imposible, el misterio, lo que se persigue y no se alcanza.
Es una convención cultural, no una propiedad de la flor. Regalar una rosa azul no produce ningún efecto ni comunica nada que el receptor no sepa interpretar. Lo que sí hace, y no es poco, es apoyarse en doscientos años de literatura para decir algo con una flor.
Qué esperar si compras una
Si encargas rosas azules en una floristería o por internet, lo que llegará será rosa blanca teñida, sola o combinada con paniculata y verde. Es un producto perfectamente legítimo siempre que se venda como lo que es. Merece la pena preguntar si el teñido es por absorción o por inmersión, porque el segundo mancha más y aguanta peor.
Un par de cosas prácticas. El agua del jarrón se teñirá; conviene cambiarla igual que con cualquier flor cortada, cada dos días, recortando el tallo en bisel. Y si la rosa azul es un regalo destinado a durar, la opción sensata es la preservada, no la cortada, porque el tinte sobre flor fresca pierde intensidad conforme el pétalo envejece.
En resumen
No hay rosales azules porque el género Rosa no produce delfinidina, y el único intento serio de meterle ese pigmento, la variedad transgénica 'Applause', dio una flor lila y no azul. Todo lo que se vende como rosa azul está teñido, por absorción si es fresca o durante la preservación si es de las que duran años.
El significado de amor imposible que se le atribuye viene de la flor azul de Novalis y del lenguaje de las flores victoriano, y es una convención con historia detrás, no una propiedad de la planta. Quien quiera azul en el jardín tiene mejor salida en los rosales malva como 'Rhapsody in Blue' o 'Veilchenblau', plantándolos donde el sol de la tarde no les queme el color.