Flor de Santa Lucía es un nombre que designa a plantas distintas según dónde se use, y eso hay que decirlo antes que nada. En América se aplica a las Commelina, las hierbas de flor azul efímera que salen en cualquier terreno húmedo y removido. En España, en cambio, hierba de Santa Lucía es sobre todo la eufrasia (Euphrasia), una planta de prado de montaña que no tiene nada que ver. Las fotos de este artículo son inequívocamente de una Commelina, así que de eso trata: del género Commelina, de por qué se llama así y de qué se puede y qué no se puede decir de ella.
Y lo que no se puede decir, por delante: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para esta planta. Lo que circula sobre usar el jugo de la flor o de la hoja para los ojos no es un remedio, es un riesgo: introducir jugo vegetal sin esterilizar en el ojo puede causar una infección grave, y una conjuntivitis la valora un médico o un farmacéutico. Este artículo no reproduce ninguna de las indicaciones que traía el texto original.
Flor de Commelina: dos pétalos azules grandes, un tercero pequeño y pálido, y los estambres amarillos vistosos que no dan polen.
Qué planta es la de las fotos
Es una Commelina, del género que da nombre a la familia de las commelináceas, la misma de los Tradescantia de maceta. El género se reconoce sin margen de duda por la flor: dos pétalos superiores grandes y de un azul intenso, un tercer pétalo inferior mucho más pequeño y blanquecino, y los estambres en el centro, con unas anteras amarillas llamativas que en realidad son estaminodios, es decir, estambres estériles que funcionan como señuelo para los insectos y no dan polen. El polen bueno lo llevan otros estambres, más discretos y curvados hacia delante.
El resto de la planta encaja con el grupo: tallos algo carnosos, tumbados o ascendentes, que echan raíz en los nudos cuando tocan suelo húmedo; hojas alternas, enteras, lanceoladas, con la base envainando el tallo; y las flores agrupadas dentro de una bráctea doblada en forma de barquilla o de cucurucho, que se llama espata y que es otro rasgo característico del género.
A nivel de especie, una sola foto no da para tanto. La planta que el texto original nombraba, Commelina erecta, y la Commelina communis, que es la que aparece naturalizada en algunos puntos de Europa, se parecen mucho y se separan mirando el detalle de la espata, si sus bordes están soldados en la base o libres, y si el tercer pétalo es blanco o azulado. Lo honrado es quedarse en Commelina y decir que la especie exacta no se puede confirmar así.
La flor dura una mañana
Este es el dato que más sorprende a quien la ve. Cada flor de Commelina abre al amanecer y se marchita antes del mediodía, a veces mucho antes si el día es caluroso. No se cierra: se deshace, y el pétalo azul queda convertido en una gotita de líquido azulado y viscoso. Por eso las fotos de la planta en flor siempre están hechas por la mañana, y por eso quien pasa por delante a las cinco de la tarde no ve nada.
La planta lo compensa con cantidad. Dentro de cada espata hay varias flores que van saliendo en días sucesivos, y una mata con muchos tallos produce flores durante meses. Las flores son en su mayoría autofértiles y la semilla se forma con facilidad, lo que explica su capacidad para colonizar.
Hoja con la base envainando el tallo y la espata plegada de la que sale la flor, dos rasgos del género.
De dónde viene el nombre científico
Linneo nombró el género en honor de los Commelijn, una familia de botánicos neerlandeses. La anécdota que se repite desde hace siglos dice que los dos pétalos grandes y vistosos representan a los dos Commelijn que publicaron obra botánica, y el tercer pétalo pequeño y descolorido al que murió joven sin publicar nada. Se cuenta como lo que es, una anécdota tradicional atribuida a Linneo y muy difundida, no como un hecho documentado en sus escritos.
Sirve, en cualquier caso, para acordarse de la flor: dos pétalos grandes y uno diminuto. Es la descripción del género en una frase.
Los nombres comunes y el lío
Este género arrastra una cantidad de nombres populares poco habitual, y cada uno se usa en una zona.
- Hierba del pollo o hierba de pollo, muy extendido en México y Centroamérica.
- Canutillo, en buena parte de Sudamérica, por los tallos nudosos, articulados como cañitas.
- Flor de Santa Lucía, en varios países de América.
- Espuelita, suelda con suelda, santa Lucía azul y una lista larga más, según el sitio.
- Ojo azul y quesitos, en usos locales.
Y en España, para completar el enredo, hierba de Santa Lucía se ha usado tradicionalmente para la eufrasia (Euphrasia), una planta pequeña de la familia de las orobancáceas que vive en prados de montaña y que es semiparásita de las raíces de las gramíneas. No se parece en nada: flor blanca con manchas amarillas y venas violetas, hoja diminuta y dentada, porte de unos pocos centímetros. Si un texto español antiguo menciona la hierba de Santa Lucía, es casi seguro que habla de esa y no de una Commelina.
Por qué las dos llevan el nombre de Santa Lucía
El motivo es el mismo en los dos casos, y es cultural, no botánico. Santa Lucía de Siracusa es, en la tradición cristiana, la patrona de la vista, y la iconografía la representa llevando sus ojos en una bandeja. Esa historia hagiográfica, con el martirio y los ojos, fijó su asociación con la vista en toda Europa y en toda América.
A partir de ahí, la costumbre popular puso el nombre de la santa a plantas que la medicina tradicional empleaba para los ojos. En Europa, la eufrasia, cuyo propio nombre botánico y sus nombres populares (hierba de los ojos, eyebright en inglés) apuntan a lo mismo. En América, las Commelina, por el mucílago transparente de sus tallos y flores, que la doctrina de las signaturas interpretaba como una señal de para qué servía la planta. Es una historia de nombres y de creencias, y merece contarse. Lo que no tiene es valor médico: la asociación viene del santoral y del parecido, no de ninguna evidencia.
Cómo se comporta en un terreno
Las Commelina son de las plantas más difíciles de quitar de un cultivo de regadío en los países donde son abundantes, y hay que decirlo porque casi ningún texto lo menciona. El motivo es doble: los tallos echan raíz en cada nudo que toca tierra, así que un trozo arrancado y dejado en el suelo húmedo se convierte en una planta nueva, y la semilla persiste en el suelo. Cortar o desbrozar sin retirar los restos multiplica el problema en vez de resolverlo.
En España hay Commelina naturalizadas en puntos concretos, en zonas húmedas, jardines y huertas, sin la presencia generalizada que tienen en América. No hay constancia de que el género figure en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, así que no lo cito: lo que se puede decir con seguridad es que su forma de multiplicarse por fragmentos de tallo le da un comportamiento colonizador en suelo húmedo, y que eso aconseja no soltarla en un margen ni tirar los restos de poda al monte.
Si aparece en un jardín, lo que funciona es arrancar la mata entera con la mano, en suelo húmedo para que salga la raíz, y llevarse todos los fragmentos de tallo. No dejarlos sobre el bancal. Es trabajo manual y repetido, pero es lo que resuelve.
Tallos tumbados y nudosos: cada nudo en contacto con suelo húmedo puede enraizar y formar una planta nueva.
Si quieres tenerla como ornamental
El azul de esa flor es de los mejores que hay en el reino vegetal, y se entiende que guste. Como planta de maceta o de jardinera aguanta bien: quiere sombra parcial, sustrato que retenga algo de humedad y protección del sol directo de las horas centrales en verano. En el interior peninsular y en el sur se comporta como anual, porque el frío del invierno la acaba, y en la costa templada puede rebrotar.
La forma más fácil de multiplicarla es por esquejes de tallo, que enraízan con una facilidad casi absurda en agua o en sustrato húmedo, y ahí se ve exactamente el mecanismo que la hace tan colonizadora. Justo por eso: si la tienes, tenla en maceta y no en el suelo del jardín, y no tires los restos fuera.
Conviene añadir que, siendo de la misma familia que los Tradescantia, y dado que varias commelináceas de interior tienen savia irritante para la piel y son tóxicas para perros y gatos, no es una planta para dejar al alcance de un animal que mordisquea macetas. Del género Commelina en concreto no hay un dato de toxicidad que se pueda confirmar aquí, así que lo prudente es el mismo cuidado que con el resto de la familia.
En resumen
La planta de estas fotos es una Commelina, la hierba de flor azul de tres pétalos desiguales y de vida de una mañana, con estambres amarillos falsos que sirven de señuelo y tallos nudosos que enraízan en cada nudo. La especie exacta no se puede confirmar con una fotografía, así que se queda en el género. Flor de Santa Lucía es un nombre que en América designa a estas plantas y en España a la eufrasia, y el nombre viene del santoral, de Santa Lucía como patrona de la vista.
De sus supuestos usos para los ojos no queda nada: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para esta planta, y aplicar jugo vegetal en un ojo es una mala idea con riesgo de infección. Lo que sí es real es su interés como flor, ese azul de una mañana, y su capacidad para colonizar un suelo húmedo a partir de un trozo de tallo, que es lo que hay que tener en cuenta antes de plantarla.