Doscientas y pico especies de Magnolia existen en el mundo, repartidas entre el este de Asia y América, y un vivero español bien surtido llega a ofrecer quince o veinte. Elegir entre ellas no es cuestión de gusto por el color de la flor: dos variables deciden casi solas cuál tiene sentido en cada sitio de España, y son la fecha de floración frente al riesgo de helada tardía y la tolerancia a la cal del suelo y del agua.

Lo primero es entender el reparto. El género se divide, a efectos de jardín, en dos comportamientos opuestos. Las caducas, casi todas asiáticas o híbridas, abren la flor sobre madera desnuda al final del invierno, antes de brotar la hoja; su espectáculo es breve, concentrado y vulnerable. Las perennes, americanas y del sudeste asiático, florecen ya en verano sobre árbol frondoso, con flores repartidas a lo largo de meses y ninguna exposición al frío. Esa diferencia de calendario condiciona todo lo demás.

Las perennes: grandiflora y sus alternativas

Magnolia grandiflora, del sureste de Estados Unidos, es la única del grupo que se ve por toda la Península. Hoja coriácea y brillante, porte de 15 a 20 metros, flor blanca de junio a septiembre con olor a limón. Sus cultivares se diferencian sobre todo en talla y precocidad de floración: 'Gallissoniensis' es más compacto y el más resistente al frío, 'Little Gem' se queda en 4 o 6 metros y florece desde muy joven, 'Goliath' tiene la flor mayor y la hoja más ancha, 'Ferruginea' y 'Bracken's Brown Beauty' destacan por el fieltro pardo del envés.

Junto a ella hay dos perennes asiáticas que merecen más presencia de la que tienen en España. Magnolia delavayi, de Yunnan, tiene una hoja enorme y mate, de hasta 30 cm, flores blanco crema de vida corta y una tolerancia a la caliza y a la sequía estival superior a la de cualquier otra magnolia; es la que mejor encaja en un jardín mediterráneo cálido, con el límite de que por debajo de −8 o −10 °C sufre. Y Magnolia laevifolia —la antigua Michelia yunnanensis— es un arbusto perenne de 2 a 4 metros, hoja pequeña con el envés cubierto de tomento canela y flores blancas de 4 cm muy aromáticas en marzo y abril; se poda, sirve de seto alto y aguanta pH neutro sin quejarse. Magnolia figo, la magnolia plátano, es más pequeña y su flor huele exactamente a eso, pero pide clima suave y sin heladas.

Aparte queda Magnolia virginiana, semiperenne según el clima, de flor blanca aromática en verano y con una peculiaridad única en el género: tolera el suelo encharcado. En su área natural crece en marismas de agua dulce. Es la magnolia para un terreno pesado y húmedo donde ninguna otra prosperaría, siempre que el suelo sea ácido.

El grupo × soulangeana, y por qué no todas florecen a la vez

Magnolia × soulangeana no es una especie sino un cruce entre M. denudata y M. liliiflora obtenido cerca de París hacia 1820, del que se han seleccionado después decenas de cultivares. Todos comparten porte de arbusto grande o arbolito multitronco de 5 a 8 metros y flor en copa, pero se escalonan varias semanas entre ellos, y ese escalonamiento es lo que hay que mirar.

Los tempranos, más próximos a denudata, abren a principios de marzo: 'Alba Superba' y 'Amabilis', casi blancos. Los intermedios, con la flor rosa por fuera y blanca por dentro, dan el tipo clásico. Los tardíos, con más sangre de liliiflora, abren a finales de marzo o en abril y tienen la flor más oscura y estrecha: 'Lennei', púrpura magenta por fuera y crema por dentro, con hoja muy grande; 'Rustica Rubra', rojo rosado; 'Alexandrina', intermedia. En una comarca con heladas de marzo, elegir un cultivar tardío del mismo grupo puede ser la diferencia entre ver la floración y no verla.

Sus dos progenitoras se cultivan también por separado. Magnolia denudata, el yulan chino, es un árbol de 8 o 10 metros con flor blanca pura muy grande, la magnolia de los jardines imperiales; florece pronto y es de las más expuestas al frío tardío. Magnolia liliiflora 'Nigra' es un arbusto de 3 metros, flor púrpura oscura estrecha, que abre en abril y suele repetir de forma dispersa en verano.

Magnolia soulangeana en flor en un jardín

Stellata, kobus y los loebneri: el grupo pequeño y rústico

Magnolia stellata, japonesa, no pasa de 3 o 4 metros y abre en febrero flores estrelladas de doce a treinta tépalos estrechos. Sus cultivares se separan por número de tépalos y color: 'Royal Star' es blanco con muchos tépalos, 'Waterlily' abre algo más tarde y más doble, 'Rosea' y 'Jane Platt' llevan tinte rosado. Es la magnolia de jardín pequeño y de maceta grande.

Magnolia kobus es un árbol de 8 a 12 metros, flor blanca menor y menos vistosa, que se usa sobre todo como patrón de injerto para el resto de caducas. Tiene un inconveniente propio: de semilla tarda entre diez y quince años en florecer, así que un ejemplar sin nombre de cultivar puede pasar una década sin dar nada.

Del cruce de ambas salió Magnolia × loebneri, y es un grupo que en España interesa más de lo que su discreta fama sugiere. 'Merrill' y 'Leonard Messel' —esta última rosa pálido, con los tépalos más oscuros por fuera— crecen más deprisa que stellata, florecen jóvenes y son de las caducas más indulgentes con los suelos algo calizos, hasta pH 7,2 sin clorosis grave. Si el terreno no es francamente ácido y aun así se quiere una caduca, este es el grupo por el que empezar a mirar.

Los híbridos americanos: floración tardía y flores amarillas

Dos programas de mejora estadounidenses cambiaron el panorama del género en el siglo XX, y los dos resolvieron problemas prácticos.

El primero, en el Arboreto Nacional de Washington, cruzó M. liliiflora con M. stellata y dio la serie conocida como Little Girls: 'Ann', 'Betty', 'Jane', 'Judy', 'Pinkie', 'Randy', 'Ricki' y 'Susan'. Son arbustos de 3 a 5 metros, de flor púrpura, rosa o rosa pálido según el cultivar, y su virtud es el calendario: abren dos o tres semanas más tarde que una soulangeana, ya en abril, cuando el riesgo de helada ha pasado en buena parte del interior. Varias repiten floración esporádica en junio. Para quien vive donde hiela en marzo, es la respuesta más directa que ofrece el género.

El segundo, en el Jardín Botánico de Brooklyn, buscó el amarillo cruzando Magnolia acuminata —un árbol norteamericano de flor verde amarillenta insignificante, pero portador del pigmento— con M. denudata y otras asiáticas. De ahí salieron 'Elizabeth', amarillo mantequilla pálido que se aclara a crema al abrir del todo, y después 'Butterflies', 'Yellow Bird', 'Gold Star' y 'Daphne', con amarillos progresivamente más saturados. Estas también florecen tarde, entre abril y mayo, lo que las pone a salvo de las heladas.

Ese mismo retraso trae la letra pequeña del grupo amarillo: algunas abren a la vez que brota la hoja, y la hoja verde nueva se come el efecto de una flor que ya es de por sí discreta de color. 'Yellow Bird' es la más señalada en esto; 'Elizabeth' y 'Butterflies' abren antes de foliar y lucen bastante más. Del mismo programa salió Magnolia × brooklynensis 'Woodsman', con flores en una mezcla insólita de verde, púrpura y bronce.

Las asiáticas menos vistas

Fuera del circuito comercial habitual hay un grupo que merece la pena en la mitad norte húmeda, donde la magnolia se comporta bien de verdad.

El grupo Oyama —Magnolia sieboldii, M. wilsonii y M. sinensis— florece en mayo y junio, ya con el arbusto frondoso, con flores blancas colgantes o semipendulares de estambres carmesí intenso y perfume marcado. Son arbustos de 4 a 6 metros que quieren sombra ligera, suelo fresco y ácido y aire húmedo; en el interior seco no prosperan. Su gran ventaja es que, floreciendo en mayo, ninguna helada las alcanza.

Magnolia obovata y Magnolia officinalis son árboles de hoja gigantesca, de 30 a 40 cm, con flores crema aromáticas en mayo; su interés es más el follaje que la flor y necesitan resguardo del viento, que rompe esas láminas enormes.

Magnolia campbellii, del Himalaya, da la flor más espectacular del género, rosa intenso y de hasta 25 cm, en febrero. Tiene dos pegas serias: florece muy precoz, con lo que en casi toda España la pierde algún año, y de semilla tarda de veinte a treinta años en empezar. Sus híbridos, como 'Charles Raffill', adelantan bastante ese plazo. Magnolia sprengeri 'Diva' es una alternativa algo más manejable, con flor rosa y algo más de rusticidad.

El criterio que decide en España: la helada sobre la flor

Las flores de magnolia caduca se dañan a partir de −2 o −3 °C una vez abiertas: los tépalos se vuelven translúcidos, pardean en horas y caen. El capullo todavía cerrado y peludo aguanta bastante más, hasta −5 o −7 °C. La madera, en cambio, resiste −20 °C sin inmutarse en las caducas y hasta −12 o −15 °C en M. grandiflora. Lo que se pierde con una helada de marzo no es el árbol: es el único acto del año.

Con eso, el calendario aproximado en clima peninsular medio ordena las opciones:

Febrero: M. campbellii, M. stellata. Finales de febrero y marzo: M. × loebneri, M. denudata, M. × soulangeana temprana. Finales de marzo: soulangeana tardía tipo 'Lennei'. Abril: M. liliiflora 'Nigra', serie Little Girls. Abril y mayo: híbridos amarillos. Mayo y junio: grupo Oyama, M. obovata. De junio a septiembre: M. grandiflora, M. virginiana.

Traducido: en la cornisa cantábrica y en el litoral suave, donde las heladas de marzo son raras, cabe cualquier caduca temprana. En la meseta, en los valles interiores y en cualquier vaguada donde se acumule el aire frío, plantar una soulangeana temprana significa aceptar que dos de cada tres años se quedará sin flor, y la elección sensata son los Little Girls, los amarillos o directamente M. grandiflora. Un detalle de colocación que ahorra floraciones enteras: evitar la orientación este en zonas frías, porque el deshielo rápido bajo el sol de primera hora daña los tejidos mucho más que un deshielo lento a la sombra.

El otro criterio: la cal del suelo y del agua

Todo el género prefiere pH entre 5,5 y 6,5, pero la tolerancia al terreno básico varía bastante de una especie a otra, y esa gradación es la que permite tener magnolia en media España.

Hasta pH 7,5, con caliza activa moderada: M. grandiflora y M. delavayi. Son las únicas recomendables sin reservas en suelos calizos y con agua de red dura. Hasta 7,2: M. kobus, M. × loebneri y M. laevifolia. Hasta 7,0, con clorosis probable por encima: M. × soulangeana, M. denudata y los híbridos amarillos, que llevan sangre de M. acuminata, especie de suelos francamente ácidos. Solo en suelo ácido: M. stellata, M. liliiflora, los Little Girls, el grupo Oyama, M. campbellii y M. virginiana.

Y hay que contar el agua de riego junto al suelo, porque en gran parte de España el agua de red arrastra bicarbonatos suficientes para subir el pH bajo el árbol año tras año aunque el terreno de partida fuera aceptable. El síntoma de que la cal está ganando es la clorosis férrica: hoja nueva amarilla con la nervadura verde, brotes cada vez más cortos, ramillas que se secan por la punta. Aparece primero en los brotes del año, no en la hoja vieja, y ese detalle sirve para distinguirla de una carencia de nitrógeno.

Un apunte sobre el injerto

Casi todas las magnolias caducas de vivero van injertadas, con frecuencia sobre pie de M. kobus, y ese detalle tiene consecuencias. El patrón emite chupones vigorosos por debajo del punto de injerto que, si se dejan, acaban dominando la copa y dando una flor blanca corriente en lugar de la del cultivar comprado. Se reconocen porque brotan del tronco bajo el engrosamiento del injerto o directamente del suelo, y se arrancan de raíz, no se cortan a ras. Además, un ejemplar injertado florece a los tres o cuatro años, mientras que uno obtenido de semilla puede tardar diez o quince: si la etiqueta no lleva nombre de cultivar entre comillas, conviene preguntar.

En resumen

Elige primero por calendario y por pH, y solo después por el color de la flor. En suelo calizo y con agua dura, M. grandiflora o M. delavayi; con algo de cal y ganas de una caduca, el grupo × loebneri. Donde hiela en marzo, la serie Little Girls y los híbridos amarillos de Brooklyn esquivan el riesgo por retrasar la floración a abril, con la salvedad de que 'Yellow Bird' abre casi con la hoja y pierde efecto. Las soulangeana tardías tipo 'Lennei' ganan tres semanas frente a las tempranas dentro del mismo grupo. Y en el norte húmedo y con suelo ácido se abre el catálogo entero, incluido el grupo Oyama, que florece en mayo y no conoce la helada.


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