La etiqueta de un ciprés de vivero suele traer dos palabras en latín y una tercera entre comillas, y esa tercera es la que determina si dentro de quince años habrá un huso de tres metros de ancho o un árbol de veinte metros pegado a la casa. Los cultivares no son adornos de catálogo: son clones seleccionados por porte, color o velocidad, y cada uno envejece de una manera distinta.
Conviene una advertencia previa que afecta a todos ellos. Ninguna cupresácea rebrota de madera vieja sin follaje verde. Eso significa que la forma que tome el árbol en sus primeros años es la que tendrá siempre, y que un recorte que llegue al interior pardo deja un hueco permanente. Por eso el cultivar importa tanto: no se trata de podar para corregir, sino de comprar la silueta correcta desde el principio.
Cupressus sempervirens 'Stricta': el nombre que oculta un lote de semilla
Es el ciprés fastigiado clásico y el que llena los viveros españoles en contenedores de 10 a 45 litros. Aquí hay un detalle que explica la mitad de las decepciones: Cupressus sempervirens 'Stricta' rara vez es un clon. La mayoría de la producción comercial procede de semilla recogida de ejemplares fastigiados, y la fastigiación se hereda de forma parcial. De un lote de cien plantas etiquetadas 'Stricta' salen unas cuantas que a los quince años empiezan a abrir las ramas, se despeinan y acaban con un porte a medio camino entre el huso y la copa cónica. En una alineación de doce cipreses eso se nota mucho: dos o tres desiguales estropean la línea entera.
El que sale bueno alcanza de 12 a 20 metros con 2 o 3 de ancho, vive siglos y tolera caliza, sequía estival completa y viento. Envejece bien mientras se mantenga cerrado; el problema de la vejez es mecánico, no fisiológico. Una nevada o una lluvia intensa cargan las ramas ascendentes, el huso se abre por el centro como un ramo de flores y no vuelve a cerrarse solo. La solución habitual es una cincha ancha de material blando a dos tercios de la altura, revisada cada dos o tres años para que no estrangule; nunca alambre ni cuerda fina.
'Totem' y 'Totem Pole': el mismo ciprés, pero de esqueje
'Totem' es una selección clonal italiana multiplicada por estaquilla, y esa es toda su ventaja: es uniforme. Todas las plantas de una partida tienen el mismo porte, el mismo color y la misma velocidad, algo que en una alineación formal se paga solo. La silueta es más estrecha y más apretada que la de una 'Stricta' media, con las ramillas muy pegadas al eje. Se queda en torno a los 8 metros con 1 a 1,5 de ancho, y como no llega a la talla de un sempervirens de semilla, encaja en jardines donde el clásico resultaría desproporcionado.
Al ser de esqueje no tiene raíz pivotante, sino un sistema radicular más fasciculado y algo más superficial. Enraíza antes al trasplantar, pero conviene tutorarlo los dos primeros años en sitios ventosos. Vale también para maceta grande, cosa que un ciprés de semilla lleva mal.
'Goldcrest': el ciprés de maceta que dura una temporada
Cupressus macrocarpa 'Goldcrest' es el follaje amarillo dorado, blando al tacto y con olor a limón al frotarlo, que aparece en las grandes superficies en noviembre vestido de arbolito de Navidad, en maceta de 15 o 17 cm. Lo que se compra ahí es una planta forzada en invernadero, con el cepellón lleno y sin endurecer, y su destino habitual es secarse entre enero y marzo dentro de casa. La razón es doble: en interior no tiene ni la humedad ni la luz que necesita, y la araña roja lo coloniza en cuestión de semanas —el síntoma es un follaje que pierde brillo y toma un tono grisáceo mate antes de volverse pajizo—. Si la maceta llega a secarse por completo una sola vez, no se recupera: macrocarpa no rebrota de las partes pardas.
Plantado en tierra y en clima adecuado es otra cosa. Alcanza de 5 a 8 metros en un porte cónico ancho, crece rápido y da un color amarillo que en invierno destaca de verdad. Su clima es el litoral atlántico y cantábrico y la costa mediterránea suave: aire húmedo, brisa marina, sin heladas fuertes. Por debajo de −8 o −10 °C se quema, y en el interior seco de la meseta el follaje dorado se broncea y se apergamina en agosto.
Cómo envejece. Mal si se descuida. Pierde el dorado en toda la parte que queda sombreada por las ramas superiores, se desnuda por la base y con los años queda un cono verde grisáceo con las puntas amarillas. Además, macrocarpa es la especie más castigada por el chancro Seiridium cardinale, que se manifiesta como ramas sueltas que se vuelven rojizas de repente mientras el resto sigue verde. En un jardín donde ya haya habido chancro, no es el ciprés que hay que replantar.
'Wilma': un 'Goldcrest' más fino y más delicado
Mutación de yema aparecida sobre 'Goldcrest', vendida también como 'Wilma Goldcrest'. Es más compacta, de ramificación más apretada y follaje algo más fino, con un amarillo más pálido y luminoso, casi limón. Crece bastante menos —de 2 a 4 metros en jardín— y por eso funciona mejor que su progenitor en maceta grande de terraza, en un patio con luz o como planta de estructura en un jardín mediterráneo pequeño.
La contrapartida es que reúne los mismos puntos débiles con menos vigor para superarlos: la misma sensibilidad a la sequedad del cepellón, la misma predilección de la araña roja, la misma intolerancia al frío continental. En maceta necesita riego regular sin encharcar, sustrato con drenaje franco y sol directo de la mañana; a la sombra pierde el color amarillo, que es justo lo que se le compra.
'Fastigiata' de arizónica: el ciprés del interior
Cupressus arizonica —y su variedad glabra, que es de la que salen casi todos los cultivares de jardín— aporta lo que el común y el de Monterrey no tienen a la vez: resistencia al frío continental, a la sequía extrema y a los suelos calizos y pobres. 'Fastigiata' es la selección de porte columnar ancho, con follaje azul verdoso y ramillas ascendentes.
Alcanza de 8 a 12 metros con 3 o 4 de ancho, así que es un huso mucho más voluminoso que un 'Totem'; sirve como pantalla de una sola línea o como fondo. Aguanta perfectamente −15 °C y veranos de meseta sin riego una vez establecida, y es la cupresácea más razonable para Castilla, Aragón o el interior andaluz. La corteza, lisa y rojiza en var. glabra, se desprende en placas y es un atractivo añadido en ejemplares adultos.
Dónde falla. Es de las que peor llevan el suelo pesado y encharcado; en arcilla mal drenada declina en pocos años. Y no admite recorte de seto: en cuanto se corta a plancha aparece el interior pardo y el color azul desaparece.
'Blue Ice': el más azul y el más condicional
Selección de Cupressus arizonica var. glabra con el follaje cubierto de una cera glauca tan intensa que el árbol se ve azul plata desde lejos, casi blanco a contraluz. Porte cónico estrecho y regular, de 8 a 10 metros por 2,5 o 3 de ancho, con la corteza rojiza exfoliante del tipo. Como elemento de color en un jardín seco, pocas coníferas lo igualan.
Cómo envejece y cuándo decepciona. El azul depende de la capa de cera, y la cera se produce en respuesta al sol fuerte y al aire seco. En un jardín húmedo del norte, o con riego por aspersión que moje el follaje a diario, el mismo árbol sale verde grisáceo apagado y quien lo compró por el color no entiende qué ha pasado. Tampoco tolera el suelo húmedo: en terreno pesado y con riego de césped alrededor se pudre el cuello. Con la edad tiende a abrirse por arriba con la nieve, como el fastigiado común, y aquí la reparación es peor porque las ramas azules dañadas no se sustituyen. Es un ciprés para suelo drenante, sol pleno y poco agua; en cualquier otro sitio, decepciona.
'Castlewellan Gold': el leylandii dorado y sus cuentas
El híbrido de Leyland dorado, seleccionado en Irlanda del Norte, es el cultivar más vendido para pantalla rápida en España después del verde. Crece de 60 a 90 cm al año una vez arrancado —menos que el 'Haggerston Grey' verde, que puede pasar del metro— y el brote nuevo sale amarillo dorado, virando a verde amarillento a medida que madura. En primavera el efecto es notable.
Cómo envejece. Aquí está el problema. El dorado solo está en la brotación del año; a los tres o cuatro años, si se recorta poco, el conjunto tira a verde con las puntas amarillas y desde diez metros ya no se lee como un seto dorado. Si se recorta mucho, se mantiene el color pero se acelera el otro problema: la base pierde luz, se desnuda y no rebrota nunca. A eso se suma que con heladas fuertes y viento, en el interior, el follaje dorado se broncea a un tono cobrizo apagado durante todo el invierno. Y que un Leyland descuidado cinco años alcanza 8 o 10 metros y ya no se puede estrechar sin dejarlo marrón.
Es una planta útil cuando se asume el compromiso: dos recortes al año desde el primero, perfil trapezoidal con la base más ancha, y un plan de sustitución a veinte o veinticinco años. Comprado como solución sin mantenimiento, es la peor compra del vivero.
'Naylor's Blue': el Leyland que no se lleva bien con la tijera
Cultivar de follaje verde azulado grisáceo, con ramillas más laxas y abiertas que las del dorado y un aspecto general más plumoso y menos compacto. Crece algo menos, en torno a 50 u 80 cm al año, y su color azulado envejece con dignidad, sin bronceados invernales.
Su carácter suelto lo hace mejor como árbol aislado o como pantalla informal de fondo, donde ese follaje colgante resulta atractivo, que como seto recortado a escuadra: no cierra tan denso como 'Castlewellan Gold' ni como el verde, y un seto formal de 'Naylor's Blue' se ve siempre un poco transparente. Envejeciendo se abre y deja ver la estructura interna, cosa que a veces se busca y otras se sufre.
Qué esperar de cada nombre
Alineación formal y uniforme en jardín pequeño: 'Totem', por ser clonal y estrecho. Alineación clásica de gran porte: 'Stricta', asumiendo que alguna planta del lote se abrirá. Pantalla en el interior seco y frío: arizonica 'Fastigiata'. Color azul en jardín mediterráneo seco: 'Blue Ice', solo con suelo drenante y sol pleno. Color dorado en la costa húmeda: 'Goldcrest' en tierra, 'Wilma' en maceta. Pantalla rápida con mantenimiento asumido: 'Castlewellan Gold'. Fondo informal: 'Naylor's Blue'.
Y una comprobación que vale para todos, hecha en el vivero antes de pagar: sacar la planta del contenedor y mirar la raíz. Un cepellón con raíces gruesas girando en espiral contra la pared produce, quince años después, un árbol que se tumba con el primer temporal, porque esas raíces no se enderezan al plantar. En un ciprés fastigiado de doce metros eso no es un contratiempo estético.
En resumen
'Stricta' se vende de semilla y no todas las plantas mantienen el huso; 'Totem' es clonal, uniforme y estrecho, y encaja en jardines pequeños. 'Goldcrest' y 'Wilma' solo funcionan en clima costero suave y son un mal regalo en maceta de interior. 'Fastigiata' y 'Blue Ice' de Cupressus arizonica son las opciones del interior seco, con la salvedad de que el azul de 'Blue Ice' se pierde en ambientes húmedos. Entre los Leyland, 'Castlewellan Gold' cierra denso pero exige dos recortes anuales de por vida, y 'Naylor's Blue' envejece mejor de color aunque nunca dará un seto formal opaco. En ninguno se puede corregir después lo que se eligió mal al comprar.