Hay una trepadora chilena que cubre un muro de flores lila azuladas desde mayo hasta octubre y que en España se ve poco fuera del norte: Solanum crispum, conocida como tomatillo, guillave o falsa parra chilena. Sus ramilletes de flores estrelladas con el cono de anteras amarillas delatan de inmediato a la familia, las solanáceas, y de ahí vienen tanto sus virtudes ornamentales como el aviso que hay que dar sobre sus frutos.

Flores lila de Solanum crispum en un muro

Qué planta es

Solanum crispum Ruiz & Pav. procede del centro y sur de Chile y de zonas limítrofes de Perú. Botánicamente no es una trepadora verdadera: es un arbusto sarmentoso de ramas largas y flexibles que se apoya en lo que encuentre, sin zarcillos, sin ventosas y sin raíces adventicias. Esto tiene una consecuencia práctica que conviene tener clara antes de plantarla: no sube sola por una pared. Necesita alambres, celosía o una estructura a la que ir atándola. Si se planta al pie de un muro liso esperando que se agarre, acabará en el suelo hecha un montón.

Alcanza de 3 a 6 metros de largo de rama y otro tanto de anchura si se le deja. Las hojas son ovadas o lanceoladas, de 6 a 12 centímetros, de un verde mate algo ondulado en el margen —de ahí el epíteto crispum—, semiperennes: las conserva en invierno suave y las pierde parcialmente con frío.

La floración es lo que justifica plantarla. Panículas terminales de 10 a 15 centímetros con decenas de flores estrelladas de unos 2 a 3 centímetros, de color lila a violeta azulado, con el característico cono central de anteras amarillo intenso. En clima suave empieza en mayo y se prolonga en oleadas hasta octubre, con el grueso en junio y julio. El cultivar 'Glasnevin', seleccionado en el jardín botánico de Dublín, es el que se encuentra en vivero y el que merece la pena: florece más tiempo, con un lila más saturado, y es algo más resistente al frío que el tipo.

Tras la flor aparecen bayas pequeñas, primero verdes y luego amarillentas o blanquecinas, de menos de un centímetro.

Los frutos son tóxicos

Como el resto de las Solanum ornamentales, esta planta contiene glicoalcaloides del grupo de la solanina y la solasodina en frutos, hojas y tallos. Las bayas verdes son la parte más cargada. La ingestión provoca un cuadro digestivo —náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea— y, con cantidades altas, somnolencia y malestar general.

Frutos del Solanum crispum, bayas pequeñas y tóxicas

El nombre popular de tomatillo es engañoso y el fruto, pequeño y pálido, no invita demasiado, pero el riesgo existe en jardines con niños pequeños. Si hay ingestión, llame al Instituto Nacional de Toxicología (91 562 04 20) o al 112 sin provocar el vómito, y conserve una rama para identificar la planta. Con perros o gatos que hayan roído tallos o bayas, al veterinario. Vale la pena, además, ponerse guantes al podar: la savia irrita las pieles sensibles.

Rusticidad: dónde se puede plantar en España

Aguanta unos −8 a −10 °C ya establecida, y el cultivar 'Glasnevin' está en el extremo bueno de esa horquilla. Con heladas fuertes pierde la parte aérea y rebrota desde la base en primavera si la raíz no se ha congelado; un acolchado grueso al pie ayuda decisivamente en su primer y segundo invierno.

Eso la sitúa cómoda en Galicia, la cornisa cantábrica, el litoral mediterráneo y el noreste peninsular, que son sus climas naturales de adopción: veranos no abrasadores e inviernos frescos pero suaves. En la meseta norte y en zonas de interior con heladas repetidas por debajo de −10 °C es cultivable, pero conviene un muro orientado al sur que acumule calor y mucho acolchado.

Donde peor lo pasa no es en el frío sino en el calor seco extremo. En el interior de Andalucía, Murcia o Extremadura, con semanas por encima de 38 °C y aire seco, se defiende mal a pleno sol: hay que darle sombra en las horas centrales y regar con constancia.

Cultivo

Exposición. Sol o media sombra. La combinación ideal es la de raíz fresca y sombreada con las ramas al sol, que es como crece apoyada en arbustos en su hábitat. Plantar unas vivaces al pie o cubrir la base con acolchado imita bien esa situación. Protéjala de vientos fríos y secos: las ramas son largas y quebradizas.

Suelo. Fértil, profundo y bien drenado, ligeramente ácido a neutro. Tolera suelo calizo moderado, aunque en terrenos muy calizos puede mostrar clorosis férrica, con hojas amarillas y nervios verdes; se corrige con quelato de hierro y con aportes de materia orgánica. El encharcamiento invernal la mata más veces que el frío.

Plantación. En otoño en clima suave, en primavera donde hiela. Cave un hoyo del doble del cepellón, mezcle compost, plante a 30-40 centímetros del muro para que le llegue el agua de lluvia, y ate desde el primer día los tallos a los alambres.

Riego. Regular durante los dos primeros años, que es cuando se decide si prospera. Después es bastante resistente a la sequía en clima atlántico, pero en el sur y en maceta agradece riego semanal profundo en verano. Un acolchado de corteza o compost de 5 a 8 centímetros mantiene la humedad y ahorra la mitad del trabajo.

Abono. Compost o estiércol maduro al pie a final de invierno, y si se quiere prolongar la floración, un aporte líquido rico en potasio cada tres semanas de mayo a agosto. Con exceso de nitrógeno hace ramas largas y pocas flores.

Poda

Este es el punto que decide el aspecto de la planta. Solanum crispum florece sobre la madera del año, es decir, sobre los brotes que emite en la temporada en curso. Por tanto se poda a finales de invierno o principios de primavera, en febrero o marzo, antes de que arranque, y se puede podar con decisión sin perder floración.

La rutina: eliminar madera seca, helada o cruzada; acortar los tallos laterales del año anterior a dos o tres yemas de la estructura principal; y mantener unos pocos sarmientos principales atados en abanico sobre la celosía o los alambres, que son el armazón permanente. Si la planta se ha desgarbado, con la base pelada y toda la vegetación arriba, una poda severa a 60-80 centímetros del suelo en marzo la rejuvenece: rebrota con fuerza y vuelve a florecer ese mismo verano, quizá algo más tarde.

Durante el verano conviene ir atando los brotes nuevos y retirar las panículas marchitas, lo que estimula una segunda tanda de flor. Guantes puestos y restos de poda fuera del alcance de animales.

Multiplicación

Por esqueje semileñoso es lo más rápido y lo único fiable si quiere conservar 'Glasnevin'. Tome en julio o agosto trozos de 10 a 15 centímetros de brotes del año que ya empiecen a endurecerse, retire las hojas inferiores, aplique hormona de enraizamiento y plántelos en perlita con turba, en sombra y con humedad ambiental alta. Enraízan en cuatro a seis semanas. También responde bien al acodo de rama baja en primavera, que se separa al otoño siguiente.

Plagas y problemas

El pulgón es el visitante habitual en los brotes tiernos de primavera; jabón potásico y agua a presión bastan. La mosca blanca aparece en verano cálido y resguardado, y la araña roja en ambiente seco y caluroso. En primaveras muy húmedas puede salir oídio, polvillo blanco en las hojas, que se previene aclarando la planta para que circule el aire.

Si florece poco: sombra excesiva, exceso de nitrógeno o poda hecha en el momento equivocado —cortar en mayo elimina precisamente los brotes que iban a dar flor—. Si languidece con hojas amarillas y suelo húmedo, drenaje deficiente.

En resumen

El tomatillo o Solanum crispum es un arbusto sarmentoso chileno de flores lila con anteras amarillas que florece de mayo a octubre y necesita una estructura a la que atarse, porque no trepa por sí solo. Resiste hasta unos −8 o −10 °C, prospera en la cornisa cantábrica, Galicia, el litoral mediterráneo y el noreste, y sufre más con el calor seco extremo que con el frío. Quiere suelo fértil y drenado, riego constante los dos primeros años, acolchado al pie y poda a finales de invierno, ya que florece sobre madera del año. El cultivar 'Glasnevin' es el más recomendable. Sus bayas, hojas y tallos contienen glicoalcaloides y son tóxicos por ingestión, con un cuadro fundamentalmente digestivo: conviene tenerlo presente si hay niños o mascotas en el jardín y usar guantes al podar.


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